Ciudad de México, 18/11/2024 (Más / IA).- El próximo 20 de noviembre se conmemoran 114 años del inicio de la Revolución Mexicana, un movimiento social que marcó un hito en la historia del país. Aunque las historias tradicionales sobre caudillos, traiciones y exilios suelen dominar las narrativas escolares, existen anécdotas menos conocidas que revelan un lado diferente de este acontecimiento.

Entre los datos más curiosos está el hecho de que Francisco I. Madero, impulsor del movimiento revolucionario, avisó con precisión el momento en que se iniciarían las hostilidades. En el Plan de San Luis, Madero convocó al pueblo mexicano a levantarse en armas el domingo 20 de noviembre de 1910 a las 6:00 de la tarde. Según el historiador Alejandro Rosas, este detalle resulta insólito:
“Yo creo que eso fue de influencia espiritista porque es increíble que le haya avisado a sus enemigos de sus planes”, explicó.
Otro personaje icónico de la Revolución es Pancho Villa, cuyo verdadero nombre era Doroteo Arango. Margarita Espinosa, historiadora, señala que Villa tenía una adicción por las mujeres, con un aproximado de 27 compañeras, aunque su esposa reconocida era Luz Corral.
Además de su vida personal, Villa incursionó en el cine de Hollywood, donde participó en películas interpretándose a sí mismo, obteniendo ganancias de hasta 25 mil dólares por cinta. A pesar de que se le consideraba un hombre de escasa educación formal, sus estrategias militares reflejaban una notable inteligencia práctica adquirida en el campo.
Álvaro Obregón es recordado como el único general invicto de la Revolución. Sin embargo, su trayectoria tuvo un alto costo: durante la batalla de Trinidad, el 2 de junio de 1915, perdió el antebrazo derecho. Según Rosas, Obregón relataba con humor cómo ordenó a sus hombres buscar la extremidad perdida en el campo de batalla:
“Le dijo a sus hombres que elevaran una moneda de oro para que la mano saliera y la tomara”, indicó la historiadora.
En una peculiar decisión política, su mano fue conservada durante años en el monumento a su memoria en el Parque La Bombilla, hasta que en 1989 fue retirada por la familia debido a su deterioro.
La Revolución también estuvo marcada por la corrupción, como demuestra el caso de “La banda del automóvil gris”. Este grupo utilizaba órdenes falsas para saquear hogares en 1915. Espinosa explica que el general Pablo González, cercano a Venustiano Carranza, estuvo implicado al firmar estas órdenes.
Este escándalo se convirtió en un fenómeno cultural, llegando incluso al cine en 1919 con un documental que recreaba los delitos cometidos por la banda.
La influencia francesa en la vida de Porfirio Díaz es bien conocida, pero menos famoso es el gusto de Emiliano Zapata por la gastronomía gala. Según Rosas, Zapata disfrutaba de coñac francés, puros de La Habana y platillos elaborados en restaurantes de Cuernavaca.
Por su parte, Díaz, al partir al exilio en 1911, recibió un banquete de despedida con un menú francés que incluía caviar, espárragos, filetes y quesos, cortesía de una compañía alemana.
Este mosaico de anécdotas nos recuerda que la Revolución Mexicana no sólo fue un conflicto armado, sino también un periodo de peculiaridades y contrastes que reflejan la diversidad de los protagonistas y las circunstancias del México de principios del siglo 20.