Ciudad de México, feb 2.- El tianguis limonero de Apatzingán, en la región de Tierra Caliente de Michoacán, operó durante años como un punto clave del negocio citrícola bajo la influencia criminal de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias El Botox, señalado como uno de los principales extorsionadores del sector limonero, de acuerdo con información publicada por El País México. En este mercado, productores y compradores fijaban precios del limón mientras el grupo criminal imponía cuotas y controlaba actividades mediante vigilancia y amenazas.
Según el reporte, El Botox tenía acceso a las cámaras de seguridad instaladas en el propio tianguis, a pesar de la presencia y el blindaje de autoridades estatales y federales en la zona. Este control le permitía monitorear movimientos de productores, empacadores y comerciantes, consolidando su poder sobre uno de los espacios comerciales más importantes de Apatzingán.
El tianguis limonero funciona en un terreno a la salida de la ciudad y fue creado hace más de dos décadas como un mecanismo para ordenar la compra y venta del limón, producto central para la economía regional. Con el paso del tiempo, el mercado quedó marcado por la presión de grupos delictivos que comenzaron a gravar cada transacción y a condicionar la actividad económica de los productores.
El Botox, identificado como líder del grupo conocido como Los Blancos de Troya, fue detenido el 23 de enero tras una investigación de las fuerzas de seguridad. Se le atribuyen delitos de extorsión contra empresarios limoneros y el asesinato de Bernardo Bravo, dirigente de una de las principales asociaciones de productores de limón en la región. Su captura representó un golpe relevante contra este grupo criminal, aunque también generó incertidumbre entre productores sobre quién podría asumir el control de las extorsiones.
Productores describen al tianguis como una especie de centro financiero del limón, donde se define el precio diario del cítrico que abastece mercados nacionales e internacionales. En este entorno, la presencia de intermediarios conocidos como coyotes y la intervención del crimen organizado distorsionaron los precios, afectando directamente a los agricultores.
La industria limonera en la Tierra Caliente abarca alrededor de 100 mil hectáreas de cultivo, con rendimientos que pueden alcanzar hasta 20 toneladas por hectárea, lo que representa una fuente de ingresos millonaria. Esta dimensión económica fue aprovechada por las organizaciones criminales para imponer cobros no solo en el comercio del limón, sino también en otras actividades económicas de la región.
Tras la detención de El Botox, autoridades estatales y federales mantienen investigaciones abiertas para desmantelar las redes de extorsión que operan en el sector agrícola. Mientras tanto, productores esperan que la intervención reduzca la presión criminal y permita recuperar la legalidad en el tianguis limonero de Apatzingán.
La información original fue publicada por El País México.
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