Ciudad de México. Septiembre 8.- Un hallazgo científico ha revelado que los mamuts que poblaron México pertenecían a un linaje genético inédito, distinto al de sus parientes en Estados Unidos y Canadá, con una diversidad incluso mayor que la encontrada en todo el norte del continente.
La investigación, pionera en el estudio de ADN antiguo de especies tropicales, replantea la historia del mamut colombino (Mammuthus columbi), uno de los dos grandes linajes que se extendieron por Norteamérica hace más de 12.000 años.
De acuerdo con información de El País México, los resultados provienen de un análisis genético de 83 molares recuperados en el yacimiento paleontológico del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), donde en 2019 se descubrió el cementerio de mamuts y fauna del Pleistoceno más grande del mundo.
La magnitud del hallazgo, con más de 70.000 fósiles de megafauna extinta, incluidos 20.000 huesos de mamut, obligó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a desplegar un proyecto de recuperación en plena obra de construcción.
El estudio, publicado en Science a finales de agosto, sorprendió a los investigadores: “Los mamuts colombinos mexicanos son muy diferentes a sus parientes del norte. De hecho, los de Estados Unidos y Canadá se parecen más a los mamuts lanudos que a los de México”, explicó Federico Sánchez Quinto, paleogenómico del LIIGH-UNAM y uno de los autores.
A diferencia de los mamuts lanudos, adaptados a climas fríos, el mamut colombino habitó desde Estados Unidos hasta Centroamérica en praderas abiertas, con un pelaje más ligero, hasta 4 metros de altura y cerca de 10 toneladas de peso.
Para extraer el ADN, Sánchez y su equipo improvisaron un laboratorio en una carpa junto a las obras del aeropuerto, con mesas, cajas de acrílico y equipo de bioseguridad para evitar contaminaciones.
Allí obtuvieron polvo de dentina de los molares, trasladado después al Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH) en Querétaro, donde se confirmó la existencia de tres sublinajes únicos en los mamuts que habitaron la cuenca de México. “Es impresionante que en una región tan pequeña encontremos tanta variación genética como en todo Canadá y Estados Unidos”, destacó el investigador.
La investigación marca también un parteaguas en México: por primera vez se estudió genéticamente a la megafauna que habitó el país hace más de 12.000 años. Hasta ahora, el análisis se había limitado a la paleontología y la arqueología. La iniciativa nació de la inquietud del propio Sánchez Quinto al seguir de cerca las noticias sobre Santa Lucía: “Pensé que era una oportunidad única para recuperar ADN antiguo en nuestro país”.
Además de aportar datos sobre el ambiente y la fauna prehistórica, los resultados abren la puerta a aplicaciones actuales.
El análisis de ADN de sedimentos puede servir para reconstruir los cambios del ecosistema frente al cambio climático y proyectar qué especies podrían desaparecer si aumentan las temperaturas. También puede aplicarse en proyectos de conservación de especies en riesgo, aprovechando la experiencia adquirida en este caso excepcional.
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