Por Horacio Cárdenas Zardoni
¿Se acuerda de aquella canción, corrido, del Piporro, Rosita Alvirez, donde hablaba de un personaje al que le decían ‘el minero’, porque tenía oro en la boca, plata en las sienes y plomo en las patas?, bueno, pues por ser tan saltillera la canción, se nos ocurrió que podría actualizarse en relación con la empresa paramunicipal Aguas de Saltillo, que además de tener agua por las tuberías, también tiene aire, bastantito aire.
Y uno se preguntará ¿y eso qué tiene que ver, con El Piporro, con Rosita o con el Minero?, pues realmente nada, y no pasaría de ser una referencia fallida, salvo que a mucha gente de ciertos sectores de la capital de Coahuila les está resultando bastante enojoso eso de recibir aire en sus domicilios, y no porque no se haya presentado ese asunto en diversas épocas en el pasado, sino porque ahora a Agsal le ha dado por cobrarlo, el aire, como si se tratara de líquido.
A qué más que la verdad, la gente, y aquí me incluyo entre los primeros, no leemos los recibos, ni del agua, ni de la luz, ni del gas, ni de nada, a menos que… nos venga por mucho más dinero que lo que estábamos acostumbrados a pagar en meses o bimestres anteriores. Y es el caso que lo que Aguas de Saltillo está cobrando, y ojo que no decimos pretendiendo cobrar, porque a estos fulanos hay que pagarles o hay que pagarles, porque si no lo hace, amenazan y cumplen con cortar el suministro, además de los recargos con que se dejan caer en los recibos subsiguientes.
La diferencia entre esta ocasión que están cobrando el aire con otras anteriores, en lo que repetimos, ha sido una práctica desde los años en que aquello era SIMAS, hace más de tres décadas, es que se está dando en una época en la que la provisión de líquido ha estado fallando en sectores enteros de la ciudad. Personas a las que no les ha llegado el agua desde hace una semana o más, se quejan de que el recibo les ha llegado por el doble o más de lo que normalmente pagan, lo cual consideran, y así lo dicen, que es simplemente imposible, porque no han tenido agua desde hace días, y tanto, que hasta la empresa ha accedido a surtirles mediante pipas, eso sí, a su costa, al menos hasta el momento.
Si recordamos, cuando Aguas de Saltillo llegó para quedarse… bueno, cuando se creó la empresa para administrar el líquido con la experiencia y el conocimiento de Aguas de Barcelona originalmente, y luego ya no sabe uno ni quien es la matriz, que creo que ya ni siquiera está en España, sino en Francia. Cuando llego AgSal una de sus promesas fue la de que todas las casas tendrían agua, si no las veinticuatro horas del día, sí tendrían suministro todos los días. Ambas cosas eran novedad, dado que había colonias que no recibían dotación más que terciada, o menos, y ni pensar en que el líquido estuviera disponible durante todo el día. Además se habló de una presión constante, lo que permitiría que el agua subiera sola a los tinacos, sin necesidad de que cada usuario tuviera un depósito y una bomba para elevarla. De todo eso se platicó, y cumplieron en alguna medida.
De hecho, muchas de las colonias del norte de la ciudad, las que ahora se están quejando de fallas en el suministro, de cobros elevados y de la presencia de aire en las tuberías, aire que mueve los medidores y ampara el cobro de cantidades de agua que no se han entregado, fueron de las beneficiadas con la entrada en funcionamiento de Aguas de Saltillo hace casi tres décadas. Ahora están padeciendo lo que otros sectores han vividos desde su fundación, la intermitencia en el servicio, cobros injustificados, entre otras lindezas de la relación entre la empresa que dizque está al servicio de los saltillenses y sus pretendidos dueños, o sea nosotros, digo, por si a alguien se le ha olvidado este mínimo detalle, que a propósito omitimos el lugar de llamarle insignificante, porque sí tiene mucho significado.
En alguna ocasión en que fuimos víctimas de cobros desproporcionados, que ante nuestra queja redundó en que, primero hubo que pagarlos durante tres meses o cuatro, y segundo en que nos cambiaran el medidor que nos habían cambiado con el cuento de que era antiguo y no servía, el repuesto hubo que reponerlo porque alegremente contabilizaba lo que no se consumía, nos explicaba el ‘policía bueno’ que lo que pasaba es que los medidores no podían distinguir si lo que estaba entrando en la tubería de las casas era agua o aire, que eso era materialmente imposible de diferenciar… para ellos, y por eso olímpicamente seguían cobrando lo que el medidor dijera…
Ah, dijimos en aquella ocasión, y ah, seguimos diciendo. yo no soy ingeniero, ni lo quiero ser, porque los bonitos se echan a perder, pero tampoco puedo creer que, dado el avance de la ciencia y la técnica, nos sigan saliendo que las peras son iguales que las manzanas, más bien sospechamos que en Aguas de Saltillo siguen actuando como lo hacen, cobrando aire en vez de agua, porque así les conviene.
Y estamos tentados a creer que les conviene mucho, si no hay agua que vender, por la sobreexplotación, la sequía y las arañas, pero pueden seguir facturando el aire que mueve los medidores, por ellos encantados, casi que podrían cambiar el nombre de razón social a Aires de Saltillo, y olvidarse de lo de Aguas, que están tan escasas.
Por lo pronto le recomiendo hacer voto de leer su recibo a conciencia, no se vaya a llevar una sorpresa a cuál más de desagradable.
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