Ciudad de México, 10/09/25 (Más).- El Tren Maya, la obra insignia del expresidente Andrés Manuel López Obrador, enfrentará en 2026 un recorte presupuestal de 28% al pasar de 42 mil millones de pesos asignados en 2025 a 30 mil millones, de acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos entregado por la Secretaría de Hacienda a la Cámara de Diputados.
Según información publicada por Animal Político, el monto que el gobierno de Claudia Sheinbaum plantea otorgar al Tren Maya en 2026 es similar al presupuesto que recibirán en conjunto los 13 hospitales e institutos de especialidad más importantes del país, que atienden a pacientes sin seguridad social, como el Instituto Nacional de Cancerología, el Hospital Infantil de México Federico Gómez y el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias.
A casi dos años de su inauguración, el Tren Maya –que está a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) – sigue sin ser rentable: sus ingresos estimados para el próximo año serían apenas de 1 mil 271 millones de pesos, frente a los altos costos de operación y mantenimiento.
El proyecto ferroviario ha resultado mucho más caro de lo previsto: mientras que el gobierno anterior calculó un costo de 150 mil millones de pesos, hasta 2024 ya había absorbido 540 mil millones, lo que representa un sobreprecio de 171%. Los ajustes en rutas, cambios en contratos, alzas en materiales y compras de terrenos sin destino definido dispararon la inversión inicial. Para 2026, la Sedena propone sumar 30 mil millones más con el argumento de fortalecer la conectividad ferroviaria del país en el mediano y largo plazo.
En la práctica, los ingresos están lejos de cubrir el gasto. Durante el primer trimestre de 2025, el Tren Maya obtuvo apenas 119 millones 905 mil pesos por ventas y servicios, frente a 1 mil 484 millones de pesos en gastos de operación. Además, entre diciembre de 2023 y junio de 2025 transportó 1 millón 306 mil pasajeros, una cifra que no alcanza la meta inicial de 3 millones de usuarios anuales que había prometido López Obrador.
La operación tampoco ha estado libre de problemas: en 19 meses de servicio se registraron cuatro descarrilamientos, tres de ellos en Yucatán. El más reciente ocurrió el 13 de agosto en Izamal, cuando un vagón del tren 304 se salió de la vía al llegar a la estación. Otros incidentes se reportaron en marzo de 2024 en Tixkokob y en abril y agosto de 2024 en Izamal, todos sin víctimas, pero con retrasos que obligaron a trasladar pasajeros en autobuses.
Con estas cifras, el Tren Maya se mantiene como un proyecto costoso y deficitario, que depende en gran medida de los recursos públicos para subsistir, sin que a la fecha logre consolidarse como una obra rentable para el sureste mexicano.
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