Las urnas, ¿máquinas trituradoras de ideas?

Si la competencia por el poder público no estimula la construcción y la comparación de ideas con argumentos, entonces cuál es el propósito de los procesos electorales

Por: Ernesto López Portillo

¿Qué son las competencias electorales, si en ellas hay poco o nada de tiempo para discutir ideas? ¿De qué se trata cuando la aprobación de auditorios abiertos riñe con el pensamiento crítico, la reflexión, el discernimiento, el diálogo y los argumentos? ¿Qué se compite en realidad?

Si la competencia por el poder público no estimula la construcción y la comparación de ideas con argumentos, entonces cuál es el propósito de los procesos electorales. Se afirma regularmente que quien gana las campañas es quien mejor conecta con la gente y que esa conexión tiene que ver más con las personas, menos con las promesas.

Parece que prometer funciona poco o nada, dado el descrédito de la llamada clase política, de las instituciones públicas, de los partidos políticos y de los gobiernos, a menos que la persona que promete logre credibilidad, no por lo que dice que hará, sino por lo que provocan sus atributos personales. Esto es, compiten personas más que propuestas.

La mayor inversión en las campañas se orienta a “caer bien” al público, alejándose de la retórica política convencional. Tanto es así que ahora, en el colmo del absurdo, cada vez más personas que hacen política para gobernar buscan conseguir apoyo precisamente negando su identidad política, para autodenominarse ciudadana o ciudadano.

Es un doble vacío; vacío de contenidos propios de una oferta de gobierno y vacío de una identidad política coherente con la ideología que se supone sería la base de tal oferta.

¿Y entonces que tenemos? Campañas sin proyectos de gobierno o con proyectos tan generales que no resuelven nada concreto de los grandes problemas de interés público. Puedo afirmar que así sucede regularmente al menos con la seguridad, la justicia y la paz.

Estos vacíos nos están llevando a expresiones cada vez más cercanas al entrenamiento propio de un espectáculo. Así se abre paso la mercadotecnia electoral donde las personas candidatas son una suerte de productos en venta que, como tales, merecerán ser “comprados” más por lo que provocan desde su imagen que por otra cosa. Todo esto en un contexto en el que la atención se ha fragmentado y la información, para conectar con más gente, es cada vez más superficial y maniquea y, por tanto, engañosa.

Los foros o cualquier formato de reflexión en el marco de las campañas merecen poca y efímera atención; los equipos de campaña (me lo han dicho desde ahí varias veces) organizan encuentros de ideas también para construir una imagen. Nadie -o casi nadie- quiere dedicar mayor tiempo a reflexiones lentas cuando han aprendido que mucho depende de lograr la mayor velocidad en la transmisión de mensajes cortos.

Las elecciones son lo que pueden ser, es el argumento pragmático que justifica los vacíos y que autoriza evadir la difícil tarea de pensar y de someter las ideas a la prueba de la argumentación. Si las ideas no ganan, entonces para qué perder el tiempo; según mi experiencia, esto es generalmente aceptado en las campañas a modo de premisa estratégica. Así se cierra la puerta: las ideas estorban a quienes compiten y los formatos aceptados no dan espacio para que alguien las exija.

En particular en seguridad, justicia y paz, temas imposibles de descifrar auténticamente sin abordajes complejos, la resistencia a la construcción de ideas fundamentadas es especialmente generalizada. Temas que además conectan con fibras políticas y sociales autoritarias mayoritarias que los reducen al uso de la fuerza pública, de manera que abordajes diferentes, como la prevención, se leen como débiles y por lo mismo costosos en términos de popularidad.

Desde el Programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero CDMX estamos identificando la investigación académica especializada para entender a fondo hasta dónde ha llegado esto y qué podemos esperar hacia el futuro.

Por lo pronto, las urnas parecen convertirse en máquinas trituradoras de ideas.


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