Ciudad de México, 08/04/25 (Más).- La economía mexicana enfrentó una tormenta financiera tras el inicio de la aplicación de los nuevos aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Aunque México fue excluido de las tarifas denominadas “aranceles recíprocos”, los efectos indirectos del conflicto comercial global impactaron de manera inmediata al mercado financiero nacional. El peso mexicano cerró este lunes con una depreciación del 1.32%, cotizando en aproximadamente 20.71 pesos por dólar. En dos días, la moneda acumuló una devaluación del 3.88%, equivalente a 77.3 centavos.
La medida estadounidense se implementó en dos fases. La primera, un arancel general del 10% a todas las importaciones, comenzó el sábado. La segunda, con tasas específicas del 11% al 50% según el país, entrará en vigor este miércoles. A pesar del alivio inicial por quedar fuera de la lista de países afectados, México no logró evitar la reacción en cadena de los mercados ante la escalada del conflicto comercial entre Estados Unidos y China.
Especialistas explicaron que el riesgo sistémico global ha generado aversión entre inversionistas, quienes buscan refugio en activos más seguros como el oro, bonos del Tesoro, el franco suizo y el yen japonés.
“Que las dos economías más grandes del mundo se estén enfrentando implica un riesgo sistémico para todos los demás”, señaló Janneth Quiroz, analista de Monex.
Gabriela Sieller, de Banco Base, destacó que el peso mexicano, por su condición de activo de economías emergentes, se ve especialmente afectado en estos contextos.
Gerardo Esquivel, economista, explicó que “el trato preferencial hizo que México tuviera un desempeño positivo ese día”, pero advirtió que la guerra comercial trae consigo implicaciones negativas también para el país.
En el corto plazo, se anticipa que la volatilidad se mantenga.
Esquivel sostuvo que “va a dominar un poco el efecto de lo que prevalezca en Estados Unidos”, y que si continúa la preocupación por una recesión en ese país, México se verá perjudicado.
Sieller apuntó que, en otro episodio de alta aversión al riesgo, el peso podría alcanzar el máximo del año de 21.29 por dólar. A pesar del contexto, los analistas coincidieron en que después del verano la moneda tenderá a estabilizarse.
La caída del precio del petróleo, que alcanzó su nivel más bajo en cuatro años, se sumó a la presión sobre la economía mexicana. Aunque actualmente los ingresos del país son menos dependientes del petróleo, su efecto aún es relevante.
“México exporta petróleo, pero importa gasolina”, señaló Esquivel, quien indicó que los movimientos en el mercado energético podrían neutralizarse.
En contraste, Sieller advirtió que la situación sí podría afectar las finanzas públicas debido al apoyo que requiere Petróleos Mexicanos (Pemex), empresa que sigue representando una carga importante para el presupuesto federal.
A mediano plazo, las tensiones comerciales también pueden representar una oportunidad. Los analistas identificaron un posible regreso del fenómeno conocido como nearshoring, es decir, la relocalización de plantas de producción cerca de los mercados destino.
“Si los aranceles se mantienen en la línea de lo anunciado, México sería una gran oportunidad para que muchas empresas se relocalicen”, afirmó Esquivel. Entre los sectores que podrían beneficiarse se encuentran el textil, los artículos deportivos, los muebles y algunos aparatos electrónicos actualmente fabricados en países asiáticos como Vietnam, Tailandia o Malasia.
Quiroz señaló que para que estas oportunidades se materialicen, es fundamental la estabilidad en el entorno arancelario.
“Una vez haya certeza sobre cuáles van a ser los aranceles finales en cada país, si México mantiene la ventaja, puede verse fortalecida la integración económica del TMEC”, indicó. Sieller, por su parte, advirtió que la imposición de barreras comerciales por parte de México a países como China podría frenar la inversión.
En cuanto a la perspectiva futura, los expertos coincidieron en que el actual desorden en los mercados no puede sostenerse en el tiempo.
“Es insostenible”, declaró Esquivel, quien consideró que Trump eventualmente podría ajustar su política comercial para evitar un costo político en las elecciones intermedias previstas dentro de año y medio. Quiroz señaló que el mayor riesgo para México es la desaceleración económica que ya se manifestó en el último trimestre de 2024. Si en abril continúa esa tendencia, el país podría entrar oficialmente en recesión.
Pese al escenario incierto, los especialistas proyectaron que en el largo plazo la volatilidad disminuirá. “Creo que [Trump] va a empezar a disminuir aranceles y a dar ciertas extensiones”, estimó Sieller.
También indicaron que México podrá apoyarse en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) como un instrumento para amortiguar los efectos de la política comercial estadounidense. La próxima revisión del acuerdo podría incluir ajustes relacionados con esta crisis arancelaria. La tormenta financiera que afecta actualmente a México es resultado de un complejo entramado de factores globales, en el que la economía nacional, a pesar de ciertas ventajas coyunturales, se mantiene vulnerable a los movimientos de las grandes potencias. Mientras tanto, las autoridades y los inversionistas deberán observar con cautela los próximos pasos del gobierno estadounidense y sus implicaciones para el futuro económico del país.
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