La solución tinacos

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Para eso se pintan solos los caricaturistas, para crear una interpretación de la realidad, y lograr transmitirla a sus lectores en una sola mirada. Tanto que se esfuerza uno de tecleador para plasmar las ideas en un discurso más o menos coherente y entendible, y llega un monero y en un dibujo al que la gente le dedica cuando mucho cinco segundos, logra que el mensaje sea leído, comprendido, y aceptado o rechazado, dependiendo ahora sí, de lo que la persona que lo recibe opinaba desde antes.

Respecto a la explotación que los seres humanos hemos venido haciendo de los recursos naturales del planeta, los caricaturistas han hecho mil y una, o seguramente mucho más, representaciones, algunas de ellas simpáticas, otras tirándole a lo deprimente, y al menos por un momento, consiguen que meditemos sobre lo que estamos haciendo, y yendo un poco más allá, lo que nos está faltando hacer para que este estado de cosas no continúe.

Recordamos muchos cartones en los que está el planeta Tierra, arriba, representando al norte, los países ricos, y abajo, los del sur, los países pobres. Y por supuesto arriba está el típico potentado vestido de frac y sombrero alto de copa, con un popote succionando los recursos naturales, los de la parte de abajo del mundo, claro, porque los propios se los guardan. Otro cartón que recordamos, están en el norte una familia de ricos, tomando el sol, jugando al tenis en una cancha, descansando y disfrutando, mientras que en el sur todo es desértico, a excepción de las plantas industriales contaminantes, que los ricos instalaron allí para que no contamine su parte del mundo. En fin, son muchísimos los cartones en los que se expone  de manera jocosa, pero amarga, la realidad del mundo que compartimos, ricos y pobres, siendo el detalle coincidente que la repartición no es pareja.

Esto que le contamos sirve de marco para una noticia que apareció en días pasados en los medios de comunicación de la región sureste, en la que se comentaba que un señor de nombre Tomás Gutiérrez ¿de dónde más podía ser con ese nombre, que de Ramos Arizpe?, quien se desempeña como director de Desarrollo Social del Ayuntamiento de aquel municipio, reportaba que durante lo que va del presente año 2023, se han vendido una cantidad que ronda los 650 paquetes de tinacos y bombas de agua, noticia que no tendría nada de particular, de no ser porque representa un incremento del 300% en la adquisición de este tipo de equipo para instalarse en el mismo número de domicilios en el territorio del municipio.

En un mundo ideal, no de caricatura, una casa cualquiera, la suya, la mía, la de cualquiera de nosotros, no necesitaría de dispositivos para el almacenamiento de agua. En ese sitio idílico, con solo abrir la llave del lavabo, de la regadera, la que fuera, saldría el agua en la cantidad suficiente, y con la presión adecuada, y eso las veinticuatro horas del día, los 365 días del año.

Pero… no vivimos en un mundo de monitos, y México dista mucho de ser un mundo ideal, al contrario, por momento nos hace recordar aquella sutil referencia al perro flaco, que es al que se le cargan más las pulgas. Lo podemos atribuir a su ubicación en el mundo, o tal vez a la orografía, o a una mezcla de todos los factores, que hacen que México sea uno de los países con fuerte presencia de desiertos. No en todas las regiones, quede claro, porque hay algunas que reciben fuertes precipitaciones pluviales al año, pero no es la regla, México padece de escasez de agua, y si en lo que pensamos es en el estado de Coahuila, esta carencia se acrecienta, siendo nuestro estado uno de los que menos precipitación anual recibe. Triste nuestra suerte.

Sea que se publicite, o que se mantenga como algo que ocurre en la realidad, pero de lo que no se habla de manera oficial, en buena parte de los municipios de Coahuila, si no es que en todos, se da una restricción en el suministro de agua. Es materialmente imposible dotar a todos los domicilios de líquido las 24 horas del día. Aun a sabiendas de que la gente no usa el agua todo el día y toda la noche, como en todo, hay horarios más o menos establecidos, para el baño matinal, para las horas de preparar los alimentos, de bañar a los niños, regar los jardines, lavar la ropa… en que se carga el requerimiento, hay otros horarios en que el consumo baja, ningún sistema se avienta el compromiso de ofrecer el servicio constante de forma permanente, mejor le cortan aquí, le cierran allá, le abren a ratos a estos, y así se la llevan, se la vienen llevando por años. Solo cuando alguna gente  de algunas colonias se queja de que le llega poca o con escasa presión, entonces es cuando se aplican a reorganizar la distribución, pero si no, así pueden durar años y más años.

Pero lo que está pasando en Ramos Arizpe es sintomático. No que alguna vez haya sido un sitio de agua abundante, claro que no, pero ahora con el boom industrial, que ha traído aparejado un boom inmobiliario, la demanda de agua tiende a superar la capacidad del municipio de proveerla a todos sus usuarios, y aquí hay que reconocerlos como tales: los industriales que la requieren para sus procesos de producción, y los domésticos, que la necesitan para todos los requerimientos de la vida diaria.

Sí, si yo pongo un tinaco de 800, de mil o mil 200 litros, pues tendré el doble o hasta el triple de la capacidad de almacenamiento de una familia que tiene un tinaco de 400 litros, que equivale más o menos al consumo diario de una familia de cuatro miembros. Ah, pero si construyo un aljibe, de cinco o diez metros cúbicos, ya me pongo en un nivel de seguridad en el suministro del cual carecen todos aquellos que no tienen esa infraestructura, y se conforman o se tienen que conformar con lo que “sube” al tinaco… si es que sube.

Ah porque una de las quejas más comunes en muchas colonias, no solo en Coahuila sino en todo el país, es que cuando llega a haber agua, esta trae tan poca presión que no alcanza a subir los tres metros que tiene el tinaco de altura, y una de dos, la de los pobres es que juntan todos los recipientes que tengan a disposición en el hogar y a llenarlos se ha dicho, que a veces hasta el tinaco ponen a nivel de suelo, y la de los un poco menos pobres, que ponen una bomba conectada a la llave, y literalmente jalan el agua para subirla.

Pero de lo que estamos hablando no es de las mañas que nos damos unos y otros para obtener el líquido que necesitamos para lo más esencial, de lo que hablamos es de que falta agua, y que al almacenarla en recipientes, tinacos y aljibes, lo que hacemos es quitarle la que les toca a los que están más adelante sobre la misma línea de suministro, que como les puede alcanzar, pueden quedarse sin agua o sin presión. No es que queramos, nadie, que las cosas sean así, repetimos lo de antes, si hubiera suficiente, abrir la llave sería suficiente, pero no lo es.

¿A qué nos exponemos?, a que llegue a escasear tanto, que hasta la de los tinacos se agote, así que no caigamos en la fácil de pensar que con esa inversión ya la libramos, no. El problema es grave y crece, y de eso no nos hablan las autoridades.


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