Austin, 30/09/2024 (Más / IA).- Un grupo de científicos, liderado por la geóloga Estibalitz Ukar, investiga una solución que podría marcar un hito en la lucha contra el cambio climático y el avance de tecnologías limpias: las rocas verdes, ricas en magnesio y hierro, conocidas como rocas máficas, tienen el potencial de capturar carbono atmosférico, generar hidrógeno y extraer minerales esenciales como el níquel y el cobalto. Esta “Revolución de las rocas verdes”, como la describe Ukar, podría convertirse en una pieza clave en la transición hacia una economía baja en carbono.
Durante una conferencia reciente en la Universidad de Texas en Austin, Ukar explicó cómo estas rocas podrían lograr tres objetivos cruciales: contribuir a la mitigación del calentamiento global mediante la captura de carbono, proporcionar hidrógeno como combustible limpio y facilitar la extracción de minerales necesarios para la producción de baterías y otras tecnologías clave en nuestra civilización electrificada.
Uno de los aspectos más innovadores de este proyecto es la capacidad de las rocas ultramáficas, que incluyen silicatos como el olivino, para capturar dióxido de carbono de la atmósfera.
Ukar explicó que la inyección de carbono disuelto en agua en estas rocas provoca una reacción química que no solo facilita la captura de carbono, sino que también ayuda a fracturarlas, haciendo más eficiente la extracción de metales valiosos.
A esta ventaja se suma el descubrimiento de que, durante este proceso, se genera hidrógeno. Este combustible, considerado fundamental para sectores como la aviación y el transporte marítimo, se obtiene mediante un proceso conocido como serpentinización, en el cual el agua se filtra a través de las rocas, generando hidrógeno de manera natural y a baja temperatura. “Estamos buscando la mejor forma de hacer las tres cosas: capturar carbono, generar hidrógeno y extraer minerales sin dañar el medio ambiente”, explicó Ukar.
El proyecto liderado por Ukar también tiene implicaciones significativas para la industria minera. Al facilitar la extracción de metales críticos como el níquel y el cobalto, esenciales para la producción de baterías en vehículos eléctricos y otras tecnologías, el enfoque de las rocas verdes podría reducir la necesidad de minería intensiva en áreas naturales sensibles, como el fondo marino.
Ukar se muestra cautelosa respecto a la minería submarina, un tema de creciente preocupación en México y otros países.

Aunque reconoce la importancia de los minerales para el desarrollo tecnológico, aboga por una mayor investigación antes de intervenir en el océano. “Yo empezaría por el continente, donde puedes controlar mejor los riesgos”, afirmó. La minería submarina, que ya ha generado tensiones entre el gobierno mexicano y empresas mineras interesadas en explorar el fondo del océano en Baja California Sur, representa una amenaza ecológica cuyo impacto aún no se comprende completamente.
Ukar sugiere que, antes de recurrir a la minería en el fondo marino, se podría reprocesar la roca ya extraída para recuperar los metales que no se separaron inicialmente. Esta postura refleja su enfoque integral y ambientalmente responsable hacia la minería y la captura de carbono.
Actualmente, Ukar y su equipo están comenzando un proyecto piloto en Ontario, Canadá, donde experimentarán la inyección de carbono en rocas ultramáficas de una zona pantanosa. Este estudio podría proporcionar datos cruciales sobre la viabilidad de aplicar esta tecnología a mayor escala, con el objetivo de optimizar tanto la captura de carbono como la extracción de minerales y la producción de hidrógeno.
La “Revolución de las rocas verdes” de Estibalitz Ukar está apenas comenzando, pero ya ha captado la atención de la comunidad científica y de los sectores tecnológicos que buscan soluciones innovadoras para enfrentar la crisis climática. Aunque aún queda mucho por descubrir, los avances en esta área ofrecen un rayo de esperanza en la búsqueda de un futuro más sostenible.