Enero 13, Ciudad de México. La resistencia del dialecto zapoteco se expresa hoy de manera activa en comunidades migrantes de Los Ángeles, donde intérpretes indígenas traducen no solo palabras sino realidades culturales completas para garantizar derechos, acceso a servicios y preservación de identidad, de acuerdo con información publicada por El País México. Este trabajo de traducción es clave para miles de personas originarias de Oaxaca que hablan zapoteco en sus distintas variantes y que enfrentan barreras lingüísticas severas en procesos legales, médicos y administrativos, donde ni el inglés ni el español les permiten comunicarse plenamente.
La labor de estas intérpretes muestra que el zapoteco sigue vivo fuera de México gracias a una red de mujeres y hombres que han construido alfabetos, glosarios y sistemas propios para llevar su lengua a espacios donde nunca fue reconocida. En muchos casos, los hablantes de zapoteco son registrados erróneamente como hispanohablantes, lo que provoca que no comprendan audiencias judiciales, contratos laborales o diagnósticos médicos, situación que ha derivado en abusos, deportaciones injustas y violaciones de derechos.
Animal Político documenta que estas intérpretes indígenas trabajan en juzgados, hospitales, escuelas y oficinas públicas, donde su presencia ha permitido que personas zapotecas puedan defenderse, denunciar violencia, entender órdenes judiciales y recibir atención médica adecuada. Su trabajo es una forma de resistencia frente a la discriminación histórica que ha relegado a las lenguas indígenas a la invisibilidad tanto en México como en Estados Unidos.
El texto señala que el zapoteco no es una sola lengua, sino un conjunto de decenas de variantes que en muchos casos no son mutuamente comprensibles, lo que obliga a las intérpretes a dominar no solo el idioma sino las particularidades culturales y comunitarias de cada región. Para resolverlo, han creado sistemas de escritura propios, diccionarios comunitarios y redes de apoyo entre hablantes.
Además del zapoteco, las intérpretes también trabajan con otras lenguas indígenas mesoamericanas como el k’iche’, lo que evidencia que la migración indígena a Estados Unidos es mucho más diversa de lo que suelen reconocer las autoridades. En muchos casos, las personas que requieren traducción no saben leer ni escribir en ningún idioma, lo que obliga a que los procesos se realicen de manera oral y culturalmente contextualizada.
El reportaje también expone que estas mujeres han convertido la traducción en una forma de activismo, pues no solo interpretan, sino que explican conceptos jurídicos, acompañan emocionalmente a víctimas de violencia y ayudan a reconstruir la dignidad de personas que durante años fueron tratadas como si no existieran lingüísticamente.
La resistencia del zapoteco, según Animal Político, no ocurre solo en comunidades rurales de Oaxaca, sino también en barrios de Los Ángeles, donde la lengua se reinventa para sobrevivir, adaptarse y seguir transmitiéndose a nuevas generaciones en medio de la migración, la discriminación y el choque cultural.
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