La primera mujer revolucionaria

Hermila Galindo es considerada como una de las próceres de la patria, quien acompañada de su pluma, ideales y una actitud desafiante para la época, luchó para que todas las mujeres mexicanas pudieran tener los mismos derechos, libertades, equidad y justicia

REDACCIÓN MÁS / IA

Este 20 de noviembre, México conmemora el 113 aniversario de la Revolución Mexicana, una lucha que ha inmortalizado los nombres de muchos hombres, pero que también tiene un espacio reservado para mujeres valientes. Esta es la historia de Hermila Galindo, publicada en un reportaje especial de Infobae México.

Nacida el 2 de junio de 1886 en Durango, Hermila quedó huérfana a los tres días de nacida y más tarde, a los 16 años, perdió a su padre, quedando bajo el cuidado de su tía Ángela Galindo. A pesar de las adversidades, Hermila destacó en una época en la que era raro encontrar mujeres letradas, dedicándose al estudio de taquigrafía, mecanografía y telegrafía, habilidades que compartió con otras mujeres en diversas ciudades como Torreón, Gómez Palacio y ciudad Lerdo.

La entrada de Hermila a la política mexicana se dio en 1906 al unirse al grupo de admiradoras de Juárez, pero su verdadera involucración comenzó en 1909, instigada por el abogado Francisco Martínez Ortiz, crítico de Porfirio Díaz. Fue durante esta época que se trasladó a la Ciudad de México y comenzó a impartir clases al general Eduardo Hay, cercano al presidente Francisco I. Madero.

Con el asesinato de Madero y el ascenso de Victoriano Huerta al poder, Hermila se convenció aún más de la importancia de luchar por los derechos de las mujeres. Utilizando su elocuencia y habilidades oratorias, se unió al club Abraham González.

El 1916 marcó un hito crucial en la historia feminista de México con la celebración del Primer Congreso Feminista en Mérida, Yucatán. Hermila Galindo, oriunda de Durango, destacó al exponer temas polémicos como la sexualidad de las mujeres y abogar por la erradicación de desigualdades en diversos aspectos de la vida.

Otro momento destacado fue el 16 de enero de 1917, cuando Hermila solicitó inesperadamente el voto femenino restringido en el Congreso constituyente. Su argumento se basó en la igualdad de derechos individuales en el poder político, abogando por la inclusión de la mitad de la población en las decisiones que afectan al país.

Aunque no ganó en las elecciones de marzo de 1917, donde compitió por el distrito electoral quinto, su participación marcó un hito para el desarrollo democrático en México.

La vida de Hermila Galindo, una de las precursoras de la patria, es recordada como una valiente luchadora por los derechos de las mujeres en México. Su fallecimiento el 19 de agosto de 1954 dejó un vacío que conmocionó a sus seguidores, pero su legado perdura como inspiración para las generaciones actuales.

Con información de Infobae México.


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