La primera mujer

Claudia Sheinbaum asumió la Presidencia de la República y promete garantizar las libertades individuales y no reprimir a los ciudadanos. “Es tiempo de transformación y es tiempo de mujeres”, afirma

Ciudad de México, 01/10/24 (Más / IA).- Claudia Sheinbaum asumió este martes como la primera mujer presidenta de México para el sexenio de 2024 a 2030 en una ceremonia en la Cámara de Diputados a la que asistieron casi una veintena de mandatarios internacionales y cientos de representantes de países y organismos multilaterales.

“Honorable Congreso de la Unión, pueblo de México, protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidenta de la república que el pueblo me ha conferido”, declaró Sheinbaum.

El mandatario saliente, Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), entregó la banda presidencial a la presidenta de la Cámara de Diputados, Ifigenia Martínez, quien colocó la prenda tricolor a Sheinbaum, la primera mujer que gobernará el país tras más de sus 200 años de ser república.

Sheinbaum asumió entre gritos de “Presidenta, Presidenta” y “¡Es un honor con Claudia hoy!”, como un eco de “¡Es un honor estar con Obrador!”.

Tras la sesión en el Congreso, Sheinbaum se dirigirá al Palacio Nacional, donde comerá con los mandatarios invitados, entre quienes destacan los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Chile, Gabriel Boric; de Colombia, Gustavo Petro; de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y de Honduras, Xiomara Castro.

También asistirán personalidades como la primera dama de Estados Unidos, Jill Biden, y el alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Josep Borrell.

A las 17:00 horas, Sheinbaum recibirá el bastón de mando de los pueblos indígenas en el Zócalo de Ciudad de México, la mayor plaza pública del país, donde la mandataria tendrá su primer acto masivo como jefa de Estado y ofrecerá un discurso.

Compromiso con el Humanismo Mexicano

Durante la ceremonia en la Cámara de Diputados, Sheinbaum destacó que su gobierno seguirá los principios del Humanismo Mexicano, un modelo que, según ella, garantizará todas las libertades individuales sin el uso de la fuerza del Estado para reprimir a la ciudadanía.

La presidenta reiteró que su administración será profundamente democrática, en contraposición a lo que ella llamó las políticas autoritarias de otras épocas.

Uno de los puntos clave de su discurso fue la defensa de la reforma judicial, impulsada por López Obrador, la cual contempla la elección popular de jueces, magistrados y ministros. Sheinbaum la presentó como una medida que permitirá erradicar la corrupción en el Poder Judicial. “¿Cómo va a ser autoritaria una decisión que en esencia es democrática y permite que el pueblo decida?”, cuestionó la mandataria, señalando que, con el tiempo, esta reforma será vista como un paso positivo.

Asimismo, envió un mensaje a los trabajadores del Poder Judicial que se han manifestado en contra de estas reformas, asegurando que sus derechos y salarios están totalmente salvaguardados.

Sobre la Guardia Nacional, Sheinbaum defendió su traspaso a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), argumentando que este cambio no implica una militarización del país. “Quien crea que la Guardia Nacional, estando en la Secretaría de la Defensa, es militarización, está totalmente equivocado”, afirmó.

En su plan de seguridad, la presidenta destacó cuatro ejes fundamentales: el fortalecimiento de la Guardia Nacional, la atención a las causas sociales, la mejora de las capacidades de investigación y la coordinación entre los tres niveles de gobierno.

Sheinbaum también dedicó un espacio de su discurso a elogiar a su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, a quien llamó “hermano”, “amigo”, “compañero”. En su intervención, afirmó que, pese a no buscar reconocimiento, el ahora exmandatario será recordado como “el mejor presidente de México”. Con aplausos y ovaciones del público presente, Sheinbaum aseguró: “La historia y el pueblo lo han juzgado. Andrés Manuel López Obrador, uno de los grandes”.

En la parte final de su discurso, Sheinbaum profundizó en la importancia de su llegada al poder como mujer, resaltando el impacto que este hecho tendrá en la sociedad mexicana. “Es tiempo de transformación y es tiempo de mujeres”, declaró, haciendo una invitación a que se utilice el femenino en palabras como presidenta, soldada o ingeniera, para visibilizar el papel de las mujeres en la historia.

Sheinbaum destacó el largo camino de lucha de las mujeres mexicanas, desde las indígenas y trabajadoras del hogar hasta las bisabuelas que no pudieron asistir a la escuela. «No llego sola, llegamos todas», insistió, rindiendo homenaje a las mujeres que, desde diferentes trincheras, contribuyeron a este momento histórico.

Sheinbaum concluyó su discurso reafirmando su compromiso de gobernar para todos los mexicanos, independientemente de su ideología política o situación social. “Gobernaré para todos y todas”, aseguró, comprometiéndose a utilizar su conocimiento y experiencia para construir un México más próspero, libre, democrático, soberano y justo.

El acto culminó con un llamado a continuar con el proyecto de la Cuarta Transformación, y con la presidenta proclamando con entusiasmo: “¡Qué viva la Cuarta Transformación! ¡Qué viva México, viva México, viva México!”.


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