La “pequeña fuga” abarca 400 kilómetros

ANIMAL POLÍTICO. – El presidente Andrés Manuel López Obrador minimizó el derrame de hidrocarburos reportado el 6 de julio pasado en los campos Ek Balam en el Golfo de México, calificándolo sólo como una “pequeña fuga”, sin mayores consecuencias.

“Mucho muy pequeña, nada que ver con lo que decía el Reforma, y sigue diciendo… 467 kilómetros, o sea una exageración, un invento del Reforma”, dijo el mandatario el 24 de julio pasado. Pemex, en el mismo sentido, aseguró que el área de la mancha de aceite de 400 kilómetros cuadrados era “una estimación de mala fe”, que en realidad se había afectado un área de apenas 0.06 km2.

Sin embargo, datos de imágenes de radar refutan el dicho del gobierno, confirmando que el derrame superó los 400 kilómetros cuadrados.

Pablo Montaño, coordinador de la organización ambiental Conexiones Climáticas señala que no solo se tienen estimaciones o dichos sino datos exactos de acuerdo con las mediciones realizadas con imágenes satelitales, como las proporcionadas por el geógrafo argentino Guillermo Tambulini.

La cifra fue respaldada y precisada por académicos del Instituto de Geografía (IGg) y del Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (Lanot) de la UNAM, que en un comunicado refirieron el cálculo de un derrame de 467 kilómetros para el 12 de julio.

“Los universitarios analizaron el evento con ayuda de imágenes de radar, a fin de rastrear la extensión de las zonas afectadas”, refirió la Universidad Nacional.

Las imágenes de radar analizadas detallaron las y los especialistas de la UNAM, detectan la textura de los objetos “y es posible discriminar en la superficie marina, por la diferencia de densidades y el patrón de oleaje, a la mancha de hidrocarburos del resto del océano”.

Pemex también aseguró que el área de la mancha de aceite de 400 kilómetros cuadrados era “una estimación de mala fe”, que en realidad se había afectado un área de apenas 0.06 km2.

El triángulo naranja muestra el área de 0.06 km2 que Pemex señaló como la superficie del derrame, sin embargo, la imagen satelital muestra que la mancha que provocó el derrame de crudo ligero abarca más espacio: Cortesía de Greenpeace.


“Hay una discrepancia de entrada entre la información, que me imagino que es la que le están dando a conocer sus allegados, para que el presidente asuma que es un derrame menor. La realidad es que este es un derrame grande”, dijo el coordinador de Conexiones Climáticas.

“Son imágenes de la Agencia Espacial Europea, eso es lo que me arrojan los resultados y eso es lo que yo reporto”, dijo sobre los cálculos Gabriela Gómez, académica del Instituto de Geografía de la UNAM, en entrevista con Ciro Gómez Leyva en su programa de Radio Fórmula.

“Nosotros vemos una mancha gigantesca… son datos científicos”, agregó sobre lo analizado en días previos, aclarando que con el tiempo el aceite tuvo que dispersarse y, por lo tanto, es necesario hacer nuevos estudios, para confirmar a qué puntos llegó el hidrocarburo.

Las especialistas de la UNAM advirtieron que el derrame se dirigía hacia el norte del Golfo de México, afectando zonas que pertenecen a los territorios de Veracruz y Tamaulipas, y muy probablemente podrían llegar a costas de Estados Unidos. Y reportes de prensa este lunes indicaron la presencia de “chapopote” en la playa Bagdad de Tamaulipas, a la espera de tener la confirmación de que esto está ligado con el derrame en el sur del país.

FUENTES FIABLES
Por su parte Guillermo Tambulini, geógrafo que ubicó las imágenes del derrame en una primera instancia, para darlas a conocer, señala que el hecho pudo darse a inicios del 4 de julio.

Y más allá de valorar si es un derrame grave o no, dijo, las imágenes satelitales que muestran la mancha de aceite de al menos 400 kilómetros son precisas.

Asegura que las herramientas y las fuentes de datos, además de ser fiables, son en su mayoría de libre acceso y pertenecen a consorcios civiles e independientes como la Agencia Espacial Europea, la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés).

“Esas son dos grandes fuentes de datos que son de libre acceso, cualquier persona puede llegar ahí y son la principal fuente para generar las mediciones, también se utilizaron imágenes de una empresa privada norteamericana que como investigador científico me permite acceso al catálogo sin tener que comprar las imágenes”, explicó a El Sabueso desde España.
“Cuestionar tanto las fuentes como las herramientas implica cuestionar un método científico que hace varias décadas está bajo aplicación, y de uso común y público, hay que tener muy buenos argumentos para cuestionar”, enfatizó el geólogo.

De igual forma, la imagen del comunicado de Pemex es contradictoria por sí misma, pues marcan una línea recta de 1.3 kilómetros, sin considerar el ancho de una mancha visible.

FALTA TRANSPARENCIA
Alejandra Jiménez de la Alianza Mexicana contra el Fracking, una de las asociaciones ambientales que firmó una alerta sobre el derrame, señaló en entrevista las afectaciones ecológicas y a las comunidades que viven de la actividad pesquera, por este tipo de hechos, y pidió a Pemex tener más transparencia.

“El gobierno debe de transparentar la cantidad de derrames que están sucediendo, porque mientras nosotros estábamos denunciando este gran derrame al mismo tiempo las imágenes satelitales y de radar nos estaban mostrando otros pequeños derrames”, expresó Jiménez, quien es miembro de la alianza desde el 2014.

“No es solo (un problema) de opacidad, sino de ocultar la información, de minimizarla y eso nos parece que es totalmente negligente y es muy grave”, señaló, pues a pesar de que se sepa esto, no existe algún tipo de sanción, no hay seguimiento ni reparación de daños.

“Para el Ejecutivo resulta muy sencillo desde las mañaneras hacer señalamientos al trabajo que hacemos, no sólo los ambientalistas y los activistas, sino también lo que hacen los periodistas”, expresó la activista.

Por su parte Pablo Ramírez, de Greenpeace México, dijo que la respuesta del presidente no es algo que le sorprenda, pues anteriormente ya ha negado la gravedad de las afectaciones ambientales provocadas por la industria fósil.

“No queda nada más que aferrarse a los hechos científicos y seguir exigiendo que dejen de negar lo que es evidente, y más bien empecemos a ver responsabilidades de las autoridades para saber qué es lo que ha pasado, para saber qué es lo que se tiene que hacer para ponerle remedio y qué es lo que se tiene que hacer para que no vuelva a pasar”, expresó en entrevista.
Por Ave Velázquez


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