REDACCIÓN / IA
En medio de los estantes de los supermercados, una tendencia se está volviendo cada vez más común, una que afecta silenciosamente a los consumidores. Se llama «skimpflation», y es una forma de inflación que a menudo pasa desapercibida. Las empresas están reduciendo no solo el tamaño de los productos, sino también la calidad y disponibilidad de los servicios, todo mientras mantienen los precios estables.
En entrevista para la BBC Mundo, Scott A. Wolla, responsable de educación económica del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, explica que la «Skimpflation es cuando las empresas escatiman en la calidad de un producto o servicio». Esta práctica se ha vuelto más evidente a medida que los precios de las materias primas aumentan con la inflación. Las compañías buscan ahorrar gastando menos en servicios o materiales, y estos recortes se reflejan en los consumidores, aunque el precio que pagan siga siendo el mismo.
La skimpflation no se limita a la reducción de tamaños de productos; también se manifiesta en la degradación de la calidad de las ofertas, cambios en los ingredientes utilizados o incluso en la disminución de niveles de servicio. Disney, por ejemplo, redujo sus servicios de tranvía en 2021, lo que provocó que los visitantes tuvieran que caminar distancias más largas para ingresar a los parques.

Varias industrias están aplicando estas estrategias, y la mayoría de las veces, los consumidores no se dan cuenta de inmediato. Esto se debe a que es más difícil de detectar en tiempo real. «A veces es difícil para los consumidores reconocer la calidad», dice Joseph V. Balagtas, profesor asociado de economía agrícola en la Universidad Purdue. Comparado con la «shrinkflation», donde un consumidor puede notar fácilmente la reducción del tamaño de un producto, es más complicado identificar cambios en la calidad de los ingredientes o servicios.
En las tiendas de comestibles, los consumidores a menudo se ven obligados a empacar sus propios artículos en lugar de recibir asistencia de un dependiente. Los pasillos de las tiendas también están plagados de skimpflation, donde la calidad de los productos se reduce para reducir costos, a menudo mediante la sustitución de ingredientes caros por otros más baratos.
La industria de restaurantes también está siendo afectada, con una disminución en la calidad del servicio debido a la falta de personal. En el sector de la hospitalidad, los hoteles mantienen precios estables, pero reducen los servicios de limpieza, ofreciéndolos solo bajo solicitud del cliente.

A medida que estas prácticas se vuelven más evidentes, especialmente en el sector de alimentos, los consumidores deben ser más cuidadosos y comparar precios para detectar a las empresas que aplican la skimpflation. Aunque las empresas pueden ser conscientes de la reacción de los consumidores, muchas han decidido que los beneficios superan los costos.
Sin embargo, no todo está perdido. La competencia, especialmente en industrias donde la calidad es esencial, significa que habrá un mercado para la calidad. Algunas empresas optarán por ofrecer productos y servicios de mayor calidad, incluso si esto implica precios más altos.
En resumen, la skimpflation es una realidad que los consumidores deben enfrentar en tiempos de inflación. Mantenerse alerta y buscar calidad en un mercado en constante cambio puede ser la clave para obtener el máximo valor de los bienes y servicios.
Con información de BBC Mundo
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