Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
«Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira:/ todo es según el color / del cristal con que se mira»R. de C.
En esta era de Redes y Fake News ¿Cómo saber qué es verdad y qué no de lo que vemos y leemos? ¿Cómo saber si los textos son falsos o están alterados o son meras apreciaciones de algún loco o alienado? Y ahora con el cuento de la inteligencia artificial que copia hasta tu voz, pues ya es todo un reto saber la verdad. ¿Mentir es necesario en esta sociedad actual? ¿Creemos que al momento de mentir conseguimos algo de los demás o sólo logramos engañarnos a nosotros mismos? Me queda la duda de si la mentira nos obliga a vivir bajo una máscara, o simplemente nos da un poco de seguridad.
¿Será acaso la sociedad la que nos obliga a mentir? ¿Todos mentimos o solo algunos? ¿Es dañina, aunque a veces nos evite sufrimientos y dolores por nuestro bien o para el de los demás? ¿Se aprende a mentir o es algo que está en nuestra naturaleza humana? ¿Quiénes mienten más, los hombres o las mujeres? Tal vez logramos crear mundos irreales y fantásticos donde todo es mejor a través de las mentiras. ¿O lo hacemos para simplemente huir de la realidad que nos ha tocado vivir y no nos termina de gustar? ¿Mentimos para tapar nuestros errores? ¿Mentimos para esconder nuestras debilidades? ¿Mentimos para qué no nos humillen? ¿O por qué lo hacemos?
Tal vez he mentido alguna vez, aunque en distintas ocasiones me he escuchado decir a mí mismo que yo no miento. Realmente detesto mentir y es que, con tantas normas morales, éticas, sociales, ¿Qué se puede hacer? Todo lo que nos dicen en la niñez sobre no decir mentiras, por ejemplo, en el cuento de Pinocho, aún y con su conciencia llamado Pepe Grillo, él mentía y al hacerlo, le crecía la nariz, igualmente en la religión uno de los 10 mandamientos dice no mentirás y eso te hacía sentir culpable, como si traicionaras a Dios.
Al mentir no hay medias tintas, no hay mentiras piadosas, o son o no son. De alguna manera, en muchas situaciones, nos vemos obligados -por alguna circunstancia- a mentir, o a decir medias verdades. La mayoría de las veces nos escudamos diciendo “Es una mentira blanca” pero realmente no lo es, lo único que ganamos con esto es hacernos tontos a nosotros mismos
Tenemos como ejemplo las fotos que suben a Facebook o alguna otra red social, tus amigos ven tu foto y te dicen: que estás hermosa, que te ves muy guapa, preciosa, casi una artista aunque muchos saben que eso es mentira y sólo te lo dicen ya sea por amistad o por ser políticamente correctos, que otra de esas “nuevas” palabras con las que mentimos para no hacer sentir mal al otro, o porque creemos que eso lo quiere oír. Lamentablemente vivimos en una cultura que nos enseña que está bien mentir, a veces lo llamamos nada más “modificar” la verdad; pero modificar significa cambiar y cuando cambiamos la verdad ésta deja de ser verdad y por lo tanto es una mentira.
No hay mentiras buenas o malas ambas van encaminadas a anular una acción a la cual tememos o creemos que nos puede perjudicar en algún aspecto. Lo que diferencia a una mentira de la otra, es la intención que se tiene y los grados de aceptación total que posee. Estas intencionalidades las difundimos ampliamente con el fin de aceptar unas acciones y sancionar otras. Por ejemplo, no muchas personas se atreven a juzgar a alguien que le miente a un enfermo terminal sobre su estado de salud para que pase sus últimos días en relativa tranquilidad, puesto que esta mentira está “justificada” por una “noble causa”, ahora, cuando una persona llega tarde, no cumple con algo o simplemente dice que estaba en un lugar en donde no se encontraba, en vez de aceptar sus faltas consideradas como leves, opta por dar una excusa creíble o decir una “mentira piadosa” a modo de justificación.
Finalmente, lo único que nos resta por entender es que entonces: ningún valor es inmutable, que inevitablemente impera el subjetivismo, la arbitrariedad, el relativismo y hay un desencanto del mundo, donde la realidad no es confiable, debido a que cambia y se transforma, un día nos muestra un rostro y otro día otro.
Alguien dijo una vez que: La mentira es un triste sustituto de la verdad, pero es el único que se ha descubierto hasta ahora.
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