El movimiento religioso ha consolidado una influencia sin precedentes en la política de Estados Unidos durante la administración de Donald Trump, donde fortaleció su acceso directo al poder y su capacidad de incidir en decisiones. La historiadora Kristin Kobes Du Mez explica que este respaldo ha sido estratégico, posicionando temas como aborto, educación y libertad religiosa
Redacción Más
Washington, Estados Unidos, 11/04/26 (Más).- La influencia del movimiento evangélico en la política de Estados Unidos ha alcanzado niveles sin precedentes en las últimas décadas, con una presencia cada vez más visible en la Casa Blanca, particularmente durante la administración de Donald Trump, donde este grupo consolidó su acceso al poder y su capacidad de incidir en decisiones clave.
En un reportaje, El País describe una escena dentro del despacho oval, donde líderes evangélicos rodean al presidente, extienden las manos hacia él y elevan una oración en voz alta, en un acto que refleja no solo cercanía espiritual, sino también política.
La imagen sintetiza una relación que ha evolucionado con el tiempo, al señalar que la relación entre los evangélicos y la política estadounidense no es nueva, pero sí ha cambiado de escala en los últimos años.
En entrevista, la historiadora Kristin Kobes Du Mez explica que el respaldo evangélico ha sido determinante para entender el ascenso y consolidación de Trump. “Los evangélicos blancos han sido uno de los pilares fundamentales de su base política”, afirma, al tiempo que detalla que este apoyo no es únicamente electoral, sino estratégico. En ese sentido, la entrevistadora enfatiza: “no se trata solo de votos, sino de acceso al poder”.

Du Mez señala que este movimiento ha logrado posicionar sus prioridades dentro de la agenda pública, especialmente en temas como el aborto, la educación y la libertad religiosa. “Han logrado colocar sus prioridades dentro de la agenda política”, sostiene, al referirse a la influencia directa de líderes evangélicos en el entorno presidencial, quienes fungieron como asesores informales y aliados ideológicos.
El reportaje también aborda la dimensión cultural y religiosa de este fenómeno. Según la historiadora, existe una narrativa dentro del evangelismo estadounidense que vincula el liderazgo político con valores de autoridad, orden y nacionalismo, lo que ha facilitado la afinidad con figuras como Trump. Esta visión ha contribuido a consolidar un bloque político cohesionado, capaz de movilizar millones de votantes.
En el ámbito internacional, Du Mez advierte que esta influencia trasciende las fronteras nacionales. “Hay una visión del mundo influida por creencias religiosas”, explica, particularmente en la relación con Israel, donde sectores evangélicos han impulsado posturas basadas en interpretaciones bíblicas que influyen en la política exterior estadounidense.

No obstante, el crecimiento de este poder también ha generado críticas. Esta cercanía abre cuestionamientos sobre los límites entre religión y Estado, a lo que la historiadora responde: “Esto genera tensiones en una democracia que se define como laica”, al advertir sobre los riesgos de que una corriente religiosa tenga un peso desproporcionado en la toma de decisiones públicas.
A pesar de ello, Du Mez concluye que el movimiento evangélico ha demostrado una notable capacidad de organización y adaptación. “Es un movimiento que ha aprendido a organizarse y a influir”, afirma, al señalar que su impacto no es coyuntural, sino estructural dentro del sistema político estadounidense.
Así, la escena inicial en el despacho oval no solo ilustra un momento de oración, sino que simboliza una transformación más profunda en la relación entre religión y poder en Estados Unidos, donde los grupos evangélicos han pasado de ser actores periféricos a protagonistas en los círculos más altos del gobierno.
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