Ciudad de México, diciembre 11: La disputa por el control territorial en Michoacán entre el Cártel Jalisco Nueva Generación, encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, y otros actores criminales ha convertido a la región de Coahuayana en un polvorín de violencia que persiste desde hace más de una década, según información del portal El País.
Héctor Zepeda, conocido como el Comandante Teto, dirige la policía comunitaria del municipio, surgida en 2014 como una respuesta ciudadana frente a Los Caballeros Templarios y actualmente atrapada en el conflicto con el CJNG. Autoridades federales han señalado que la corporación comunitaria mantiene presuntos vínculos con Cárteles Unidos, liderado por Juan José Farías, alias El Abuelo, uno de los principales adversarios de El Mencho en la región. La pugna por el control de la Sierra-Costa y las zonas montañosas cercanas a Tierra Caliente se ha intensificado en los últimos años.
El pasado sábado, un coche bomba explotó frente a la sede de la policía comunitaria de Coahuayana, provocando muertes y heridos entre vecinos de la zona. El ataque ocurrió cuando dos sujetos condujeron el vehículo directamente hasta la comandancia, en lo que autoridades de seguridad consideran un acto deliberado dentro del conflicto entre el CJNG y Cárteles Unidos.
Fuentes de seguridad señalan que la violencia no es reciente. A lo largo de los años, el CJNG ha extendido su influencia en Michoacán y Colima, y los agresores del coche bomba habrían llegado desde este último estado. La región ha sido escenario de múltiples enfrentamientos armados, complicando los esfuerzos de las autoridades para restablecer la estabilidad.
El Comandante Teto afirma que su labor está dirigida únicamente a proteger a la población local y rechaza que la policía comunitaria actúe bajo órdenes de algún grupo criminal. Sin embargo, funcionarios de seguridad reconocen que la geografía compleja, la presencia de distintos cárteles y la falta de control institucional han permitido que la violencia persista durante años sin una solución clara.
Los grupos de autodefensa han sido actores relevantes en la disputa por territorios estratégicos utilizados para el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas. La ruptura entre El Abuelo y El Mencho ha derivado en una guerra prolongada entre Cárteles Unidos y el CJNG, manteniendo a Michoacán en un ciclo crónico de violencia.
La escalada reciente también incluye el uso de artefactos explosivos transportados por drones y minas antipersona, lo que refleja una sofisticación creciente de las tácticas delictivas. A pesar de la presencia militar y de fuerzas federales, la detención de líderes criminales continúa siendo un desafío debido a la orografía de la zona y a la capacidad de operación de los grupos involucrados.
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