La consulta para la revocación

La figura del referendo que se pensó como un ejercicio de participación ciudadana, se convirtió en una demostración pública de fuerza política y en una oportunidad supralegal para posicionar la imagen presidencial. Una vez electo Presidente de la República, en los meses previos a la toma de protesta, Andrés Manuel López Obrador anunció que a la mitad de su administración sometería a la decisión del pueblo si debería seguir en el cargo; en ese momento la opinión pública no le otorgó mayor importancia al tema, parecía congruente con el discurso que había llevado a AMLO a obtener el triunfo en la elección presidencial, pasados los años se pudieron observar con claridad las implicaciones que tendría un ejercicio de esas características que, efectivamente, fue usado para promover la figura presidencial y para que el partido de López Obrador ejercitara el músculo electoral a nivel nacional y en diferentes estados del país.

La revocación es noble por naturaleza y es en esencia un recurso y un derecho de los ciudadanos, pero fue creado para deshacerse de los gobiernos indeseables, no para ratificar a los presidentes en turno; lo que ocurrió el domingo pervierte esa figura de participación ciudadana para convertirla en un recurso de mercadotecnia política, no obedeció a una inquietud genuina del pueblo, sino a un proyecto gubernamental, por eso la participación no llegó siquiera al 20 por ciento del padrón. Ahora la asignatura pendiente será arrebatar de las manos de los políticos los ejercicios de participación que deben pertenecer a los ciudadanos, la realización o no de este tipo de consultas debe ser marcada por la agenda ciudadana, no por la agenda del poder político.

La consulta para la revocación de mandato fue un ejercicio de perversión política, si, pero sus resultados sirvieron para revelar situaciones y escenarios que podrían presentarse en los comicios que están por venir, tanto a nivel federal como estatal.

Para utilizar números cerrados consideremos que la revocación permitió conocer que 15 millones de mexicanos están dispuestos ha ejercer su derecho de voto en favor de López Obrador y de Morena, aún y cuando no se desarrolle un proceso electoral constitucional para elegir alguna autoridad. Es decir, Morena con AMLO como líder moral, tiene un poder de convocatoria que se traduce en 15 millones de votos, ese es su voto duro y es de esperarse que esa cifra crezca cuando se trate de una elección formal.

El respaldo obtenido por AMLO no es menor, imaginemos que la consulta la convoca Alejandro Moreno, líder nacional del PRI, para destituir al Presidente, ¿Qué participación obtendría?, creo que sería mucho menor a la que se presentó el domingo y ¿Cuántos habrían votado en contra de AMLO? Nunca lo sabremos porque eso no ocurrió, pero me da la impresión de que hubieran sido muy pocos.

En todo caso estos resultados, además de mostrar el voto duro de Morena, también revelan una oposición desacreditada a los ojos de la opinión pública, sin calidad moral para presentar una verdadera batalla electoral y no podría ser de otra manera, de verdad estimado lector, ¿se imagina usted a Rubén Moreira encabezando una cruzada moral contra la cuarta transformación? Como pretende la oposición ser una alternativa real para la contienda presidencial del 2024, si sus protagonistas son impresentables e indefendibles.

Estamos ante la muestra más evidente del cambio de reglas en el juego político nacional, es una realidad muy diferente, lo que antes operaba ya no opera, lo que antes era efectivo ya no lo es, el partido que antes ganaba ahora pierde de todas todas; quien más pronto pueda interpretar esas nuevas reglas y adecuarse a ellas obtendrá mejores resultados en las urnas.

En el caso particular de Coahuila los resultados también son reveladores, sin una elección formal en juego, los guinda encabezados por Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario federal de seguridad pública, lograron movilizar a más de 335 mil personas, tal vez sea momento de que Manolo Jiménez encienda las luces de alarma en el cuarto de guerra del PRI. Si revisamos las estadísticas del 2017 a la fecha, encontraremos que el PAN ha perdido aproximadamente 200 mil votos y casualmente Morena ha incrementado sus sufragios en una cifra similar, muy probablemente sean los mismos electores antipriistas que por si mismos no son suficientes para vencer al revolucionario institucional, pero si generan una contienda cerrada. Considerando los votos que obtuvo el PRI en la elección de alcaldes en el 2021, Morena requiere 200 mil votos adicionales para aspirar al triunfo. Las cifras siguen favoreciendo al PRI, pero ya se ve que los comicios del 2023 no serán un día de campo.


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