Ciudad de México, diciembre 19. La llamada depresión decembrina, conocida popularmente como depresión navideña, no es un diagnóstico clínico formal, pero sí un fenómeno emocional recurrente que se presenta durante esta temporada por la convergencia de factores sociales, ambientales y personales, de acuerdo con información del portal Animal Político. Este malestar puede manifestarse como tristeza, ansiedad, cansancio emocional o sensación de vacío y comparte algunas características con el trastorno afectivo estacional, que suele aparecer en otoño e invierno por la disminución de la luz natural.
Especialistas consultados por Animal Político explican que en diciembre se concentran momentos de balance personal del año, presión social por cumplir expectativas de felicidad, estrés económico, conflictos familiares y duelos no resueltos, lo que puede intensificar síntomas emocionales, especialmente en personas con antecedentes de ansiedad o depresión.
La psicóloga Itzel Bazán, especialista en terapia familiar sistémica, señaló que muchas personas llegan a esta época cargando frustraciones acumuladas por situaciones como la pérdida de un familiar, desempleo, problemas económicos o metas no cumplidas, y el contraste con la narrativa social de alegría permanente puede generar mayor angustia y tristeza.
Aunque los síntomas pueden ser intensos, la depresión decembrina no necesariamente cumple con los criterios clínicos de duración, frecuencia e impacto funcional que exigen diagnósticos formales como los establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales o en la Clasificación Internacional de Enfermedades.
De acuerdo con el Módulo de Bienestar Autorreportado 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 22.5 por ciento de la población de 12 años y más presenta indicios de ansiedad y 12.6 por ciento manifiesta indicios de depresión, lo que refleja que el malestar emocional es un fenómeno extendido que puede intensificarse en ciertas épocas del año, como la temporada navideña.
Entre los síntomas más frecuentes asociados a la depresión navideña se encuentran la falta de energía, irritabilidad, alteraciones del sueño, pérdida de interés en actividades cotidianas, ansiedad persistente y sensación de tristeza prolongada. Estos síntomas suelen estar relacionados con factores propios de fin de año, como la presión económica, la convivencia forzada, el cierre de ciclos y la comparación social.
Los grupos más vulnerables a este tipo de malestar suelen ser adultos mayores y personas que enfrentan soledad, problemas de salud, pérdidas afectivas recientes o redes de apoyo limitadas, condiciones que tienden a agudizarse durante las fiestas.
Especialistas recomiendan observar la duración e intensidad de los síntomas. Sentirse triste o cansado algunos días puede ser una reacción normal al estrés de la temporada, pero cuando el malestar se prolonga por semanas, interfiere con la vida diaria o se acompaña de aislamiento, desesperanza o ansiedad constante, es importante buscar apoyo profesional.
Asimismo, se aconseja reducir la presión por cumplir expectativas sociales, mantener rutinas básicas de descanso y alimentación, apoyarse en personas de confianza y no minimizar las señales emocionales. Pedir ayuda psicológica, subrayan los expertos citados por Animal Político, es una opción válida en cualquier momento del año.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
