Horacio Cárdenas Zardoni
Por allí andan diciendo que la instrucción que recibió el gobierno mexicano fue de capturar a Rubén Nemesio Oceguera vivo, misma que fue interpretada, usted sabe, los errores en la traducción, como que lo querían vivo o muerto, de preferencia esto último.
Esos son chismes de la comunidad de inteligencia y de relaciones exteriores. No nos vamos a pelear por eso… después de todo el objetivo se cumplió descabezar al Cártel Jalisco Nueva Generación, y al estilo de los Estados Unidos en Irán, no solo había que acabar con el ayatola Al Jamenei, sino ya entrados en gastos, su número dos, su número tres y así hasta como el cincuenta en la línea de sucesión en el poder supremo de eso que llaman la república islámica. Acá se echaron al Sr. Mencho y a dos o tres de sus colaboradores más cercanos, que automáticamente quedaron fuera de la carrera por sucederlo como líder máximo del que hasta ahora nos venimos a enterar que era la organización criminal más grande y peligrosa del planeta, con operaciones en cuarenta países…
Total ¿qué son cinco o seis balas de fusil de alto poder, disparados a quemarropa?, lo más probable es que como el caso de Rosita Álvirez, solo el primero era de muerte, los demás fueron de cortesía, casi como el tiro de gracia, que el sistema le tenía a uno de sus más fieles y útiles servidores.
La historia completa dice que el encargo de los militares mexicanos durante la operación es que Don Mencho no sobreviviera, el parte primero decía que estaba herido de gravedad, que lo trasladaron primero a un hospital en Morelia y que de allí se lo llevaron a la Ciudad de México, muriendo en el trayecto… nos recordó al caso de Luis Donaldo Colosio, que probablemente no salió vivo de Lomas Taurinas, todo el circo hospitalario que armaron fue eso, una diversión, no para entretener, sino para armar la versión oficial que luego dieron y a la que se han apegado todos estos años. Con el Mencho fue distinto, pero hay que entenderlos, no son iguales. Otros dirán simplemente que se les hizo bolas el engrudo, pero la felicidad todo lo tapa.
Continuando con el ‘sospechosismo’ como diría el eminente politólogo Santiago Creel, llamó mucho la atención que la Guardia Nacional y el Ejército brindaran seguridad durante la realización de las exequias del líder fundador del CJNG. Aquello fue una apoteosis de tristeza, de unos, y de respeto de otros, aunque dice la versión oficial que el despliegue de las fuerzas armadas tuvo el objetivo de evitar que gente de alguna otra organización criminal pretendiera echar a perder el funeral, atacando a los asistentes, entre quienes estaban… vaya usted a saber quienes estaban, probablemente capos con órdenes de aprehensión, o en un descuido hasta órdenes de extradición, si no es que se hallan en la lista de los más buscados, la del FBI, la de la DEA o alguna otra igual de prestigiada. En el sepelio de Don Mencho no iba a ser, y no fue.
Esto nos llevó a pensar que… ¿cuántos ataques, cuántas masacres, cuántos asesinatos y ajustes de cuentas no han ocurrido durante velorios y funerales en México?, para el caso, podríamos preguntar lo mismo respecto a casorios, quinceaños y en el colmo de la falta de respeto, hasta en bautizos. No ha sido uno ni dos, han sido muchísimos, y se han dado en toda la geografía nacional, allí donde opera el crimen organizado, con preferencia en estados como Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Sinaloa… en casi la mitad de las entidades federativas.
Uno, que no está cerca de las corporaciones policiacas ni de los analistas de la Secretaría de Seguridad que analizan esa clase de cosas, nos enteramos de estos hechos por los medios de comunicación, esos que dice Clara Brugada que somos culpables de la mala imagen de los gobiernos, del suyo de la CdMx y de todo el país, por andar contando cosas feas. Pero cualquier gente, a estas alturas, sobre todo aquellos que militan en alguna organización criminal, sabe que los eventos sociales, los felices y no felices por igual, se han convertido en un imán para los ataques de grupos contrarios al que está festejando a uno de los suyos.
Ya no hay respeto, dicen, se rompió la regla de no meterse con la familia, ambas cosas son ciertas. Antes se dejaba al enemigo velar sus muertos, pasar ratos con sus seres queridos, ya no. ¿Allí están concentrados?, allí es donde hay que darles, aprovechando que van a estar relajados y sentimentales, con la guardia baja. Pues allí es donde, esto que lo sabían o lo sospechaban para El Mencho ¿me van a decir que no lo sabían para el Cártel de Santa Rosa de Lima, para la Familia Michoacana, el Cártel de Sinaloa, el del Golfo, etc., etc.?
La pregunta es si, sabiéndolo ¿Por qué nunca previnieron masacres que había una alta posibilidad de que ocurrieran, tan es así, que ocurrieron? Los análisis deben estar, las predicciones también, pero a nadie parece que le importe prevenir. A ver en los próximos diez casos, o veinte o cincuenta que ocurran este mismo año, no están los periodistas neceando ¿y porqué no hubo operativos como el del funeral de El Mencho?, y ya de pasada ¿porqué sol para él?
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