En la División del Atlántico, donde militan los campeones de la NBA, dos antiguos rivales, Nueva York y Philadelphia, han realizado transacciones ambiciosas con la esperanza de alcanzar la cima y dar pelea a los Celtics de Boston.
Los Knicks ficharon a Mikal Bridges, proveniente de Brooklyn, mientras que 76ers se hizo con Paul George, un eterno seleccionado al Juego de Estrellas. Además, los Knicks abordaron su necesidad en la posición de pívot al adquirir al dominicano Karl-Anthony Towns, estrella de Minnesota, justo al inicio de los campamentos de prácticas.
Estas maniobras buscan acortar la brecha con los Celtics, quienes el año pasado lograron un récord de 64-18, el mejor de la NBA, y dominaron con una racha de 16-3 en los playoffs, coronándose con su 18vo campeonato, un récord de la liga. Tatum y Brown se turnaron para soportar la carga anotadora, mientras que Jrue Holiday y Derrick White formaron una de las mejores duplas defensivas de bases. El letón Kristaps Porzingis y Al Horford dominaron como pivots, lo que les da a los Celtics todo lo necesario para intentar revalidar su título, el primero desde 2008.
Sin embargo, Nueva York y Philadelphia llevan largas sequías. Los Knicks no han llegado a la final de conferencia desde 2000, y aunque creían que podrían hacerlo la temporada pasada tras ganar 50 partidos, fueron eliminados por los 76ers en la primera ronda y luego cayeron ante Indiana en el séptimo partido de las semifinales del Este. Por su parte, los 76ers no han superado la segunda ronda desde su aparición en las Finales de la NBA de 2001.
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