Washington, 06/08/24 (Más / IA).- La candidata presidencial demócrata, Kamala Harris, seleccionó al gobernador de Minnesota, Tim Walz, como compañero de fórmula para la carrera hacia la Casa Blanca, según han informado varios medios estadounidenses.
Ambos presentarán su candidatura en público esta misma tarde en un mitin en Filadelfia, Pensilvania, la primera etapa de una gira por siete estados en cinco días.
La selección de Walz, actual presidente de la Asociación de Gobernadores Demócratas, es la decisión más importante que Harris ha tomado hasta el momento como candidata presidencial, luego de que la votación para confirmarla en el puesto terminó este lunes, y una cuyas consecuencias podrían arrastrarse durante años, en caso de ganar en los comicios de noviembre. Esta elección señala las prioridades de campaña de Harris.
Durante días, los distintos grupos de poder dentro del partido presionaron, en privado y en ocasiones en público, para promover a sus favoritos. Los sindicatos, los grupos progresistas y muchos legisladores que colaboraron con él durante sus 12 años como congresista, apoyaron al gobernador de Minnesota. Otros, alineados con posiciones centristas, favorecían al gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, el otro finalista.
En su apuesta por Walz, Harris ha primado las dotes de comunicación, la identificación con el público y las buenas relaciones en el Congreso de Estados Unidos del gobernador de Minnesota, de 60 años y antiguo profesor de instituto.
El gobernador, hasta hace apenas dos semanas casi un perfecto desconocido para el público general fuera de su Estado, ha saltado a la fama en las últimas dos semanas como un representante de la campaña ubicuo en los medios, caracterizado por su manera directa de expresarse. Suyo es el calificativo de “raros” que se ha generalizado entre los demócratas para caracterizar a sus rivales republicanos, los candidatos Donald Trump y JD Vance.
El candidato finalista, Josh Shapiro, de 51 años y considerado una de las grandes estrellas emergentes de su partido, contaba con un impresionante historial de logros, carisma y la capacidad de arañar votos en su Estado, crucial para los demócratas en la carrera por la Casa Blanca. Sin embargo, las críticas de los grupos progresistas hacia las posiciones proisraelíes de este judío practicante inclinaron la balanza a favor de Walz, considerado la opción menos proclive a generar divisiones internas.
Todo el proceso se ha desarrollado necesariamente a toda prisa. En condiciones normales, la selección de un “número dos” para una fórmula presidencial lleva meses de análisis, conversaciones y minuciosa investigación de los detalles más nimios de las cuentas bancarias, el historial de vida y los pensamientos de los candidatos.
Pero las de la campaña de Harris no son condiciones normales. La vicepresidenta recogió el relevo de Joe Biden cuando el presidente renunció a la reelección hace dos semanas, y este es todo el tiempo que ha tenido para pasar revista a sus opciones de pareja política.
Una decena de personas figuraba en las listas iniciales. Media docena de ellas pasaron por el tamiz, tras la renuncia pública de dos de los más barajados, la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, y el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper. Un equipo de abogados liderado por el exsecretario de Justicia Eric Holder se encargó a contrarreloj de examinar la documentación aportada por la media docena de finalistas: además de Walz y Shapiro, el senador por Arizona Mark Kelly; el secretario de Transporte, Pete Buttigieg; y los gobernadores de Kentucky e Illinois, Andy Beshear y JB Pritzker, respectivamente.
Los abogados entregaron sus informes a la vicepresidenta el viernes. Harris, que en los últimos meses ha viajado continuamente por todo el país para participar en actos electorales, tenía su agenda cerrada, sin actos. Dedicó el fin de semana a estudiar con cuidado esos informes en su residencia oficial en el Observatorio de Washington. También recibió allí en persona y por separado a tres de los aspirantes: Shapiro, Walz y Kelly. No se ha confirmado si entrevistó de manera virtual a alguno de los otros tres finalistas.
Harris había dejado saber que esas entrevistas supondrían un factor fundamental en su decisión. No solo quería un compañero de fórmula que le ayudase a ganar las elecciones, sino también alguien con quien pudiera haber química política.
El mismo domingo, el senador por Arizona, antiguo astronauta y veterano de guerra, parecía descartarse de la lista. En un mensaje en la red social X, la antigua Twitter, que borró poco después, declaró que a partir de ahora se concentraría en trabajar por los residentes de su Estado. Sus portavoces se limitaron a indicar que había borrado el texto porque “estaba dando lugar a equívocos”.
El lunes, Harris continuó sus consultas con sus asesores durante la mañana, antes de cambiar de registro para participar en una sesión del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, junto al presidente Biden, para abordar los últimos acontecimientos en Oriente Próximo.
El interés en conocer el ganador de la selección desató el lunes todo tipo de conjeturas, hasta el punto de que la campaña de Harris tuvo que salir al paso para atajar el rumor de que ya se había tomado una decisión.
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