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Jorge Romero y los retos del PAN

Ciudad de México, 12/11/2024 (Más / IA).- Jorge Romero ha asumido la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN) en un momento crítico para el partido, que en las recientes elecciones sufrió uno de sus peores resultados históricos.

Romero enfrenta ahora el desafío de revitalizar al PAN con miras a las elecciones legislativas de 2027, en las que la oposición buscará arrebatar a Morena la mayoría calificada en el Congreso, clave para la aprobación de reformas constitucionales. Sin embargo, su liderazgo llega rodeado de cuestionamientos internos y acusaciones de corrupción, principalmente vinculadas al llamado Cártel Inmobiliario de la Ciudad de México.

El proceso electoral interno que llevó a Romero al cargo estuvo marcado por divisiones, a pesar de contar con el apoyo del 80 por ciento de los militantes. Adriana Dávila, su rival en la contienda, denunció una elección inequitativa, argumentando que el grupo político de la dirigencia saliente, encabezado por Marko Cortés, habría controlado el proceso en favor de Romero. Esta tensión refleja un PAN dividido entre el grupo afín a Romero y Cortés, y otras corrientes críticas, como la del expresidente Felipe Calderón, quienes han cuestionado la efectividad de la alianza con el PRI y el descenso en las preferencias electorales del PAN.

El oficialismo, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, no ha dejado pasar la oportunidad para recordar las acusaciones de corrupción que rodean a Romero. Sheinbaum, en conferencia matutina, lo vinculó al Cártel Inmobiliario, una red de corrupción inmobiliaria en la alcaldía Benito Juárez, bastión panista en la capital. La Fiscalía de la Ciudad de México sostiene que durante la gestión de Romero como alcalde y de su sucesor, Christian Von Roehrich, un grupo de funcionarios habría aceptado sobornos de constructoras a cambio de permisos de construcción, en ocasiones para proyectos ilegales. Von Roehrich fue detenido en 2023 por uso ilegal de atribuciones y asociación delictuosa.

En su libro ‘Decisiones difíciles’, el expresidente Felipe Calderón también aludió a Romero como una figura “famosa por los casos de corrupción”, lo que suma presión al nuevo líder panista, quien ha evitado responder directamente a estos señalamientos.

Uno de los mayores retos para Romero será decidir si el PAN continúa su alianza con el PRI para futuras elecciones. Esta coalición ha sido cuestionada por sectores internos, que consideran que el partido debería explorar una “participación exclusivamente nuestra”, según ha sugerido el propio Romero. Aunque la unión PAN-PRI (junto con el ahora extinto PRD) en el Congreso ha servido para algunos debates, el control de Morena en la Cámara ha hecho marginal el papel de la oposición, que no alcanza los votos suficientes para bloquear reformas constitucionales.

Con un padrón de solo 277 mil militantes, el PAN se encuentra en sus mínimos históricos, apenas cumpliendo el requisito de la norma electoral para mantener su registro como partido nacional. El abandono de la militancia refleja la crisis interna que atraviesa el partido, evidenciada en que solo el 45% de los afiliados participó en la elección interna de Romero. Según Juan Marcos Gutiérrez, compañero de fórmula de Dávila, Romero necesitará “aclarar las acusaciones” para ganar credibilidad y reactivar la afiliación, una tarea indispensable para recuperar fuerza ante el electorado. Romero enfrenta un panorama complejo. Las divisiones internas, los señalamientos de corrupción y la inestabilidad de la alianza opositora presentan retos considerables para el PAN. La tarea de Romero será demostrar que puede liderar una reconstrucción efectiva y recuperar el respaldo de una ciudadanía que ha visto disminuido el papel de la oposición en los últimos años.

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