La FGR reabre el caso del exdiputado potosino fallecido en un accidente en la carretera Piedras Negras-Nuevo Laredo en 2022. Hay sospechas de omisiones y encubrimiento por parte de autoridades estatales
Ciudad de México, 19/01/26 (Más).- A casi cuatro años de su desaparición, el fallecimiento de Pedro César Carrizales Becerra, ‘El Mijis’, volvió a colocarse bajo revisión federal: la Fiscalía General de la República (FGR) abrió una carpeta de investigación para reexaminar las circunstancias en que se confirmó su muerte, luego de que durante años el expediente permaneciera en manos de fiscalías estatales y con una versión oficial centrada en un accidente automovilístico.
Carrizales Becerra murió en febrero de 2022 en un accidente automovilista ocurrido en la carretera Piedras Negras-Nuevo Laredo, dos horas después de que presuntamente fue presuntamente detenido.
La reapertura del caso busca determinar si realmente se trató de un percance vial o si hubo elementos de responsabilidad criminal que fueron ignorados por las autoridades locales. La revisión implica directamente a las fiscalías estatales de San Luis Potosí, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, entidades por las que Carrizales transitó en sus últimos días.
La atracción del caso por parte de la FGR fue promovida en diciembre pasado a petición de la pareja del exdiputado potosino y gestionada por la activista y comunicadora Frida Guerrera. “Nosotras desde 2022 hemos solicitado la intervención de la FGR y no se había dado. Finalmente se hizo por la vía institucional”, explicó Guerrera, quien ha acompañado a la familia en el proceso legal desde el inicio.
El Mijis, exdiputado local en San Luis Potosí y figura reconocida por su activismo, fue reportado como desaparecido a inicios de febrero de 2022, cuando se perdió contacto con él en el norte del país. Los reportes iniciales indicaban que había salido de Coahuila con rumbo a Nuevo León, en un trayecto que encendió alertas por la falta de comunicación y la ausencia de señales claras sobre su paradero.

La investigación derivó en un hecho registrado la madrugada del 3 de febrero: un accidente en la carretera Piedras Negras-Nuevo Laredo, donde se localizó un vehículo siniestrado y un cuerpo con características que impedían una identificación inmediata. En ese momento, las fiscalías involucradas anunciaron la realización de peritajes y pruebas genéticas para determinar si se trataba del exlegislador, mientras la búsqueda continuaba de forma paralela.
Fue hasta marzo de ese año cuando se confirmó públicamente que el cuerpo correspondía a Carrizales Becerra, tras la realización de pruebas de ADN. Con ello, las autoridades cerraron la narrativa institucional alrededor de un percance vial, dando por concluido el caso en términos formales, aunque sin disipar por completo las dudas que surgieron desde los primeros días.
Con el paso del tiempo, el expediente mantuvo zonas grises para personas cercanas y acompañantes del caso, quienes cuestionaron la rapidez con que se consolidó la versión del accidente y la falta de una investigación más amplia sobre el contexto previo a la desaparición. Esas inquietudes persistieron en la discusión pública durante los años siguientes, alimentadas por la percepción de que el caso no había sido agotado con rigor suficiente.
En 2025, el tema volvió a moverse en el ámbito judicial, al reportarse una resolución que abría la puerta a revisar determinaciones previas y considerar elementos adicionales sobre la causa de muerte. Ese antecedente se convirtió en un punto de apoyo para insistir en que el caso no debía darse por cerrado, especialmente ante la falta de respuestas contundentes para la familia.
Ahora, a casi cuatro años de los hechos, la reapertura federal representa un nuevo intento por reconstruir la secuencia completa: desde la última ubicación conocida, el trayecto que siguió, el momento exacto de la desaparición y el origen del siniestro que derivó en la confirmación de su muerte. La revisión busca establecer si la investigación original fue suficiente o si existieron omisiones que dejaron fuera líneas relevantes.
El nuevo expediente también reaviva la dimensión política y social del caso.
La figura de El Mijis concentró una fuerte carga simbólica por su trayectoria pública, su activismo y su presencia mediática, lo que convirtió su desaparición y muerte en un tema de interés nacional. Con la carpeta reabierta, la exigencia central vuelve a ser la misma: claridad sobre lo ocurrido y certeza sobre si se trató únicamente de un accidente o de un hecho que no fue investigado a fondo.
Guerrera señaló que existen sospechas sobre la actuación de estas dependencias y que la nueva investigación representa “un rayito de esperanza” para esclarecer la verdad.
Durante su carrera política, El Mijis se distinguió por su activismo social y su cercanía con sectores marginados, lo que lo convirtió en una figura incómoda para distintos grupos políticos.
Guerrera afirmó que su labor lo colocó en una posición vulnerable, al ser percibido como un peligro por personajes políticos ambiciosos. Aseguró también que tanto su figura como su muerte fueron aprovechadas por algunos sectores con fines políticos.
Frida Guerrera detalló que durante el último año realizaron diversas gestiones legales en Nuevo Laredo, Tamaulipas, con el objetivo de que el caso no quedara archivado sin mayor análisis. La insistencia rindió frutos con el inicio de una investigación formal a nivel federal y la asignación de acompañamiento legal a Miriam para continuar con el proceso.
Con la reapertura del expediente, la FGR deberá esclarecer si existen elementos que apunten a una ejecución, desaparición forzada o encubrimiento por parte de autoridades locales. La familia de El Mijis exige justicia y verdad en un caso que ha mantenido abiertas muchas dudas desde su trágico desenlace en 2022.
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