Ciudad de México, 21/11/25 (Más).- En el marco del juicio para definir la posible libertad anticipada de Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz, se desató un intercambio de acusaciones entre su defensa y la Fiscalía General de la República (FGR), que llegó a su punto más tenso cuando el propio Duarte acusó a la autoridad federal de montar un circo mediático para mantenerlo en prisión.
El exmandatario aseguró haber cumplido más del 95% de su condena y afirmó reunir todos los requisitos legales para acceder a ese beneficio.
De acuerdo con información publicada por el portal Animal Político, la audiencia, celebrada durante tres días en el Reclusorio Norte, concluirá este viernes 21 de noviembre, cuando la jueza de ejecución Ángela Zamorano Herrera defina si concede o no la libertad anticipada. Esta resolución podría poner fin al único proceso que ha mantenido preso a Duarte durante más de ocho años.

Durante la jornada más reciente, la FGR presentó seis testigos para sostener que Duarte aún enfrenta procesos pendientes en el fuero común, como los vinculados a peculado, abuso de autoridad, tráfico de influencias y desaparición forzada.
Los fiscales argumentaron que el exgobernador se ha negado sistemáticamente a comparecer en audiencias judiciales, e incluso utilizaron como ejemplo un caso de desaparición de un taxista, en el que Duarte habría entorpecido las investigaciones, aunque luego una orden de aprehensión fue revocada mediante una suspensión definitiva.
La defensa del exgobernador, encabezada por el abogado Pablo Campuzano de la Mora, rebatió los señalamientos señalando que ninguno de los procesos en curso ha derivado en prisión preventiva oficiosa, y que las acusaciones en su contra han sido utilizadas con fines políticos.
Campuzano acusó a la FGR de tergiversar los hechos y presentar un caso con calificativos y sin sustento legal, mientras defendía que Duarte ha tenido buena conducta durante su reclusión y ya no enfrenta cargos activos que ameriten mantenerlo preso.
Por su parte, el fiscal Manuel Granados Quiroz acusó a Duarte de violar el reglamento del penal entre 2019 y 2020, al presuntamente introducir alcohol sólido, equipos de comunicación y dispositivos de grabación. Además, lo responsabilizó de usar redes sociales para intimidar a testigos y denunció un desvío de más de 60 mil millones de pesos durante su gestión como gobernador.
También se presentó como testimonio el caso de Antonio Tarek Abdalá, extesorero del estado, quien declaró contra Duarte como testigo protegido. La FGR argumentó que Duarte y su esposa, Karime Macías, lo denunciaron por falsedad de declaración, aunque durante el contrainterrogatorio se evidenció que no hubo ratificación de dicha denuncia ni diligencias posteriores.
En el tramo final de la audiencia, Duarte tomó la palabra para defender su postura y acusar a la Fiscalía de orquestar un espectáculo en su contra. “La Fiscalía General y en particular el fiscal Granados Quiroz –titular del caso– tienen el propósito de hacer un circo mediático, un show. Es una falta de respeto para usted, para la institución que representa y para mí”, expresó visiblemente molesto.
La resolución del caso definirá si Duarte obtiene la libertad anticipada o si continúa en prisión, en medio de un debate legal cargado de tensiones políticas, testimonios contradictorios y acusaciones mutuas de manipulación procesal.
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