Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
A veces creemos que a cierta edad y con un poco de cultura, se supondría que ya no hay nada que parezca extraño, o raro, pero basta leer las noticias que aparecen en la red para mandar tus creencias al cesto de la basura. Muchas de las veces te parecen algo absurdo o simplemente una fake news. Como esa que se hizo famosa porque un “científico” dijo que había descubierto vida en la luna. Pero hace unos días leí que una persona se creía caballo, así es un caballo, que relincha y deja que lo monten y todo. Y esto fue cierto, no una nota falsa más. Una mujer que se hace llamar Karen, y que antes era hombre y daba clases en una escuela, que estuvo varios años casado e incluso tenía una hija, de pronto se da cuenta de que no se sentía conforme con su vida, por lo que hizo la transición para convertirse en mujer, pero siguió estando inconforme y concluyó que lo que realmente deseaba ser era un caballo: “tengo un caballo dentro de mí”, dijo por lo que ahora, el objetivo más importante en su vida, fue el de transformarse en uno.
Y se “cree” tan caballo que estaba dispuesto a que le implantasen pesuñas e incluso participó en un campeonato llamado ‘pony-play’, donde la gente corre en cuatro patas, con una silla en la espalda y tiran de un carruaje. Lo “chistoso” es que Karen pide que sea el Estado el que asuma el proceso y los costos de este cambio de género hacia la transespecie y, de no hacerlo, se plantearía acudir a los Tribunales por sentirse emocionalmente agredido y discriminada. En España y algunos países de latino américa han adoptado leyes que facilitan el cambio de identidad de género y algunos ofrecen cobertura de salud para tratamientos de transición en el marco de sus sistemas de salud.
Estas personas se auto denomina transespecie: Estos individuos no se identifican como seres humanos si no como alguna especie de animal. Sienten que están atrapados en cuerpos que no les pertenecen, Como los transexuales, pero en animal, se visten y actúan como si fueran de tal especie. Algunos también son zoo sexuales, es decir, tienen relaciones sexuales con animales, aunque aseguran que siempre lo hacen con el “consentimiento” de “ambas partes”, a diferencia de la zoofilia o bestialismo.
Luego están los trans-edad, o sea personas que se sienten, no de la edad que tienen sino de otra y de esto ya se dio un caso en Canadá, donde un hombre de 56 años casado y con hijos, de pronto se dio cuenta de que era una “nena” de cuatro años atrapada en un cuerpo de un hombre de 56. Pidió al estado que aceptara su condición, se vistió de niña, entró al kínder, incluso una familia lo adoptó y postea fotos con sus dos nenas, la de cuatro y otra de seis, jugando a las “comiditas” con sus hermosos vestiditos. Y si a alguien le parece ridículo o hasta enfermo, puede ser castigado con penas corporales o elevadas multas por no dejar “ser” a estas personas. Uno de los casos más sonados en este sentido fue el de Joseph Roman, un estadounidense de 38 años, acusado en 2018 de violar a tres niñas, dos de seis y una de ocho años, él lo acepto, pero adujo sentirse un niño de ocho años y que entonces actuó bien. Está en la cárcel.
En Inglaterra una entrenadora de delfines se casó con su delfín porque ella se sentía uno. Un empleado de una universidad famosa en Inglaterra, también se casó con su perra. Los trans especie pueden ya, en algunos países, ser lo que ellos creen que son apoyados por la ley. Ahora se les puede seguir hasta juicio a los padres, incluso pueden ser encarcelados o multados sí éstos se oponen a aceptar lo que los hijos quieren ser ya sea perro o gato, delfín o elefante.
¿Que no te gustan los hombres ni las mujeres, ni tu perro ni tu gato, ni ningún otro ser? No te preocupes, ya también existe la mismidad, o sea, si tú te mantienes, tú te cuidas, tú te amas pues entonces ¡cásate contigo mismo! y ya, asunto arreglado. Una señora así lo hizo y se casó con ella misma con todas las de la ley (¿¡) y fue legalmente aceptado este caso.
¿Qué pasa con nuestro mundo? O con las personas que lo habitamos, ¿Estaremos tan hartos de todo que ya no nos queda de otra más que la locura, esquizofrenia u otro tipo de enfermedad? Porque no creo muy sano querer ser un gato, o un perro y que nos paseen amarrados por esas calles de Dios.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
