La propuesta de gravar las remesas contraviene el tratado bilateral de doble tributación vigente desde 1994
Ciudad de México, 16 may (EFE).- La propuesta de imposición de una tasa del 5% a las remesas en Estados Unidos incumple un tratado para evitar la doble tributación entre México y Estados Unidos vigente desde 1994, explicó este viernes el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) del Gobierno de México, Edgar Amador.
“Los ingresos, los flujos (de dinero) que envían los migrantes mexicanos de Estados Unidos a México ya fueron gravados, ya pagaron los impuestos correspondientes, si se le pusiera este impuesto adicional sería una doble tributación. Implicaría una discriminación en términos fiscales”, indicó Amador.
Durante la conferencia de prensa diaria de la presidenta, Claudia Sheinbaum, Amador explicó que el artículo 25 del tratado para evitar la doble tributación México-Estados Unidos indica que los nacionales de un Estado contratante no serán sometidos a otro Estado contratante a ningún impuesto u obligaciones relativa al mismo que no se exija o sea más gravoso a aquellos que están o puedan estar sometidos los nacionales en los Estados Unidos.
Amador precisó que incumplir el tratado iría contra las prácticas internacionales y probablemente iría contra las propias normas internas de Estados Unidos, por lo que podría ser impugnable.
Recordó, asimismo, que el 99.1% de las remesas que provienen de Estados Unidos se recibieron a través de transferencias electrónicas. Es un mercado absolutamente regulado, legal, transparente, completamente monitoreado por todas las autoridades de ambos países.
En tanto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, llamó a los mexicanos en Estados Unidos para que envíen cartas a sus congresistas, tengan la nacionalidad o no, diciendo que este impuesto sería discriminatorio y adelantó que su Gobierno podría hacer otras acciones que ayuden a visibilizar que México, el Gobierno de México (…) no estamos de acuerdo con esta política discriminatoria.
El impuesto del 5% sobre los envíos, aún en discusión en el Congreso de Estados Unidos, tiene como objetivo financiar las exenciones fiscales prometidas por el presidente estadounidense, Donald Trump, y apoyar iniciativas de seguridad fronteriza.
Este cobro se aplicaría a los envíos hechos por indocumentados, inmigrantes con residencia permanente, visas de trabajo o amparados con cualquier beneficio migratorio. Los ciudadanos estadounidenses estarían exentos del gravamen.
En el mundo los migrantes de diversas nacionalidades que radican en Estados Unidos transfieren aproximadamente 650,000 millones de dólares, de los cuales México recibe remesas por el orden de más de 65,000 millones de dólares.
México recibió 14,269 millones de dólares en remesas en el primer trimestre de 2025, un alza interanual de 1.3%, mientras que los ingresos repuntaron 2.7% en marzo, tras una reducción en febrero, primer mes completo de la presidencia de Trump en Estados Unidos, origen de casi todos estos envíos y en medio del endurecimiento de las políticas migratorias.
México, donde estos envíos representan casi el 4% de la economía, hila once años de incrementos anuales de remesas tras terminar 2024 con un récord de 64,745 millones de dólares y se posiciona como el segundo mayor receptor de estas divisas en el mundo solo detrás de la India.

Afectaría a la economía de EU: Sheinbaum
La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que la propuesta legislativa para imponer un impuesto adicional del 5% a las remesas afectaría no sólo a los migrantes mexicanos, sino también a la economía estadounidense.
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria explicó que su administración ya realiza acciones concretas para impedir la aprobación de la medida, al considerar que impactaría directamente a las personas en situación más vulnerable y vulneraría tratados bilaterales.
Como parte de su exposición, Sheinbaum presentó un video con testimonios de migrantes mexicanos radicados en Estados Unidos, quienes calificaron la iniciativa como “devastadora”. En el mismo material, se recordó que la comunidad migrante mexicana aporta 2.1 billones de dólares al producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos, y que de aplicarse el gravamen, el consumo de esta población podría reducirse en hasta 100 mil millones de dólares.
La presidenta afirmó que, aunque la propuesta legislativa alcanzaría a migrantes de todas las nacionalidades que residen en territorio estadounidense, en el caso de México implicaría un incumplimiento de varios tratados firmados entre ambas naciones.
“En este momento en qué estamos concentrados, en el tema de las remesas, porque eso sí afecta a los que menos tienen y afecta a nuestros paisanos, además es injusto y viola tratados conjuntos, en este momento es de nuestro mayor interés que eso no ocurra e informar a los congresistas de Estados Unidos que es discriminatorio”, declaró desde Palacio Nacional.
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