Nueva York, Estados Unidos, 23/03/26 (Más).- El despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos de Estados Unidos ha generado inquietud entre viajeros y trabajadores, al no quedar clara su función más allá de su presencia en terminales, en medio de largas filas y afectaciones operativas en los controles de seguridad.
De acuerdo con El País, cientos de elementos del ICE comenzaron a patrullar más de una docena de aeropuertos por orden del presidente Donald Trump, como una medida ante el cierre fiscal del Departamento de Seguridad Nacional y las demoras en los filtros de seguridad, provocadas en parte por la ausencia de personal de la Agencia de Seguridad en el Transporte.
El despliegue ocurre cuando trabajadores de la TSA, Administración de Seguridad en el Transporte, han solicitado licencias laborales tras semanas sin recibir salario, lo que ha derivado en la reducción de personal en puntos de control y el incremento en los tiempos de espera, en aeropuertos como Atlanta, las filas superaron las tres horas, obligando a pasajeros a reprogramar vuelos.
Aunque el mandatario justificó la medida al asegurar que los agentes apoyarían en las labores aeroportuarias, su presencia ha sido cuestionada debido a que no participan directamente en los procesos de revisión, limitándose a recorrer las terminales con equipo táctico visible, lo que ha sido percibido como un acto intimidatorio.
“Agradecería enormemente que NO usen máscaras cuando ayuden a sacar a nuestro país del DESASTRE provocado por los demócratas en los aeropuertos”, expresó Trump, quien también ha defendido el uso de estos elementos en otros operativos, aunque pidió que en esta ocasión evitaran cubrirse el rostro.

El uso de agentes migratorios en espacios públicos ha sido objeto de críticas por parte de sectores políticos y sociales, especialmente tras denuncias por abusos en ciudades como Minneapolis, Chicago y Los Ángeles, donde se han reportado detenciones sin orden judicial y uso excesivo de la fuerza.
Algunos aeropuertos registraron cierres temporales en puntos de control, lo que agravó la situación logística. Sin embargo, la reincorporación de personal de la TSA permitió una reducción parcial en los tiempos de espera, aunque en algunos casos aún superan las tres horas.
Las autoridades reportaron que las ausencias laborales alcanzaron hasta el 40% del personal en ciudades como Houston, Nueva Orleans y Nueva York, impactando de forma directa en la operación aeroportuaria.
Pese a ello, en algunas terminales como el aeropuerto Ronald Reagan, en Arlington, la actividad se mantuvo dentro de parámetros normales, sin presencia visible de agentes del ICE y con baja afluencia de pasajeros.
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