Saltillo, Coahuila, 09/03/26 (Más).- Las concesiones de agua otorgadas a integrantes de la familia Tricio, propietaria de Grupo Lala, podrían estar viciadas de origen debido a un posible conflicto de interés, ya que una parte significativa de los permisos fue autorizada cuando Cristóbal Jaime Jáquez —exdirector general de la empresa— se desempeñaba como titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
De acuerdo con una investigación publicada por El Heraldo de México, la familia Tricio concentra 165 concesiones para la extracción de agua en la Comarca Lagunera, con un volumen autorizado de 47 millones 806 mil 280 metros cúbicos anuales, lo que equivale aproximadamente a 20 mil albercas olímpicas.
Este volumen de agua se destina principalmente a sostener la producción lechera en una de las regiones más áridas del país, donde comunidades y productores locales enfrentan cada vez mayores dificultades para acceder al recurso hídrico.
Los registros oficiales de Conagua señalan que al menos 26 integrantes de la familia Tricio cuentan con concesiones para explotar los mantos acuíferos de las Cuencas Centrales del Norte. Entre ellos, José Antonio Tricio Haro concentra el mayor número de permisos, con 27 concesiones. Le siguen Myriam Tricio Cerro, con 17; María Isolina Tricio Cerro y Eduardo Tricio Haro —presidente del Consejo de Administración de Grupo Lala— con 16 cada uno, así como José Manuel Tricio Cerro, con 15.
Gran parte de estas autorizaciones se otorgaron durante los primeros años del siglo XXI. De las 165 concesiones registradas, 127 fueron entregadas entre 1999 y 2008, periodo en el que se consolidó la expansión productiva de la industria lechera en la región.
Una parte importante de estos permisos fue aprobada durante la administración federal encabezada por Vicente Fox, cuando Cristóbal Jaime Jáquez dirigía la Conagua, después de haber sido director general de Lala durante casi seis años.
Tan sólo entre 2000 y 2006 se otorgaron 69 concesiones para la explotación de agua en la Comarca Lagunera mediante el Organismo de Cuenca de las Cuencas Centrales del Norte. El proceso continuó durante los primeros años del gobierno de Felipe Calderón, cuando se emitieron otras 43 concesiones adicionales, a pesar de que el Plan Nacional Hídrico 2007-2012 advertía sobre la necesidad de aprovechar los recursos sin deteriorar los ecosistemas.
La presión sobre el agua en la región no sólo se relaciona con la extracción directa de los acuíferos, sino también con la cadena productiva que sostiene la actividad lechera.
Investigadores del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México señalaron desde 2006 que la producción de un litro de leche puede requerir hasta 10 mil litros de agua en verano y alrededor de mil litros en invierno, debido al consumo hídrico asociado a los cultivos y al ganado.
Parte importante de esa demanda se cubre mediante el cultivo intensivo de alfalfa, utilizada como alimento para las vacas que abastecen de leche a la empresa.
El mismo instituto documentó que al menos 250 pozos ubicados dentro de la reserva de Cuatro Ciénegas, en Coahuila, eran explotados para el riego agrícola de estos cultivos destinados a la producción lechera.
Especialistas y organizaciones ambientalistas han advertido que el modelo productivo que sostiene a la industria lechera en la Comarca Lagunera extrae más agua de la que los acuíferos pueden recargar, lo que agrava el estrés hídrico en la región.
Ante este escenario, diversos sectores han planteado la necesidad de revisar las concesiones vigentes, realizar mediciones independientes del consumo de agua y evaluar el impacto ambiental del modelo agroindustrial vinculado con la producción de leche en la zona.
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