Ciudad de México. Septiembre 9.- La industria automotriz europea atraviesa una crisis marcada por una guerra comercial que tiene como epicentro al mercado chino.
La caída de ventas, los aranceles y una intensa competencia en precios han puesto en jaque a fabricantes como Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, Porsche y Renault, obligándolos a replantear estrategias y recortar costos en un escenario global de incertidumbre.
Según un reportaje de Forbes México, la “fiesta” que disfrutó la industria durante décadas ha llegado a su fin, en palabras de Oliver Blume, CEO de Volkswagen y de Porsche AG.
El directivo reconoció que el mercado de lujo en China ya no existe, tras registrar Porsche una caída del 27.9% en ventas en ese país durante el primer semestre del año. La compañía ahora reajusta su red de concesionarios y congela su meta de margen de beneficio a largo plazo del 20%, apostando en cambio por inversiones más sólidas en Estados Unidos, donde esperan aprovechar incentivos gubernamentales.
El epicentro de la tensión está en China, donde los fabricantes europeos enfrentan una “brutal guerra de precios” impuesta por las marcas locales de vehículos eléctricos de bajo costo.
BMW espera revertir la tendencia con su modelo iX3 a partir de 2026, mientras Mercedes-Benz planea lanzar unos 40 nuevos modelos hacia 2027 y confía en su SUV GLC totalmente eléctrico para recuperar cuota de mercado. No obstante, también recorta miles de millones de euros en costos ante la feroz competencia.
Renault, que abandonó el mercado chino hace cinco años, busca reposicionarse con baterías más asequibles y una aceleración en el desarrollo de modelos, reconociendo que sus rivales chinos se han convertido en referencia mundial en innovación y eficiencia.
La presión no solo proviene del mercado asiático.
En Europa, los fabricantes deben adaptarse a los objetivos ambientales que obligarán a dejar de vender autos de combustión en 2035. Según McKinsey, hacia 2032 se espera el lanzamiento de 350 nuevos modelos eléctricos en la región, un récord que obliga a las marcas a redoblar esfuerzos en desarrollo ágil y competitivo.
En el salón del automóvil IAA Mobility en Múnich, los fabricantes europeos mostraron desde autos eléctricos de entrada hasta SUV de lujo, tratando de recuperar confianza y espacio frente al avance asiático. Patrick Schaufuss, socio de McKinsey, advirtió que los próximos años serán decisivos para determinar qué compañías logran mantenerse a la altura de los cambios globales.
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