Estado de México, 07/02/26 (Más).- En los bosques del municipio de Ocuilan, el silencio de la sierra se mezcla con el canto de las aves mientras la Guardia Nacional mantiene un despliegue permanente para combatir la tala clandestina, un delito ambiental que durante años ha afectado la biodiversidad de la región.
En coordinación con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Probosque, la Fiscalía General de la República y otras autoridades, se llevan a cabo operativos con el objetivo de frenar la destrucción de los bosques, que deja cerros vacíos y comunidades vulnerables. Al frente de estas acciones se encuentra el coronel de Estado Mayor de la Guardia Nacional, Jesús Lucio Acosta, responsable de la Coordinación de la Tercera Unidad en el Estado de México.
“Los talamontes que operan en este municipio no tienen la capacidad para transportar todos los árboles que cortan; sin embargo, esto no impide que corten ejemplares de oyamel y pino verde», explicó Acosta en entrevista con 24 HORAS.
El trabajo de las autoridades se ha visto obstaculizado por redes organizadas detrás de esta actividad ilícita. Cuando los operativos se acercan, los talamontes utilizan radios para bloquear carreteras y ganar tiempo, evitando que los equipos lleguen a los aserraderos ilegales.
Durante 2025, se detuvo a 19 personas vinculadas con la tala ilegal, se aseguraron 25 vehículos usados para transportar madera y personal, y se incautaron 19 inmuebles que funcionaban como aserraderos clandestinos y centros de acopio de madera procesada.
El combate a la tala ilegal no se limita a patrullajes y aseguramientos. La Guardia Nacional también impulsa la reconstrucción del tejido ambiental y social mediante campañas de reforestación, invitando a las comunidades a participar en la recuperación de los bosques. Niñas y niños han participado activamente, aprendiendo que proteger el entorno es una tarea de todos.
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