Los Ángeles, 12/02/26 (Más).- Google rechazó categóricamente las acusaciones de que YouTube fue diseñada para generar adicción en niños durante el segundo día de un juicio civil en Estados Unidos, que podría sentar un precedente clave en la industria tecnológica.
La demanda, que también involucra a Meta, propietaria de Instagram, forma parte de una ola de litigios en los que se cuestiona el diseño y funcionamiento de las plataformas digitales, especialmente en lo que respecta a su impacto en menores de edad.
El caso se desarrolla en un tribunal civil de Los Ángeles, donde un jurado de 12 personas deberá determinar si Google y Meta son responsables de los daños alegados por la demandante.
En esta ocasión, Google enfrenta acusaciones de que su plataforma YouTube y sus algoritmos están diseñados de manera intencional para fomentar la adicción de los niños a sus contenidos.
Durante su alegato inicial, el abogado de Google, Luis Li, defendió a la compañía asegurando que YouTube no fue creada con la intención de provocar adicción. «YouTube no quiere volver a la gente adicta, a su sitio, más de lo que lo estarían a los buenos libros o al aprendizaje de cosas nuevas», afirmó ante el jurado.
Li insistió en que la plataforma no manipula deliberadamente a los usuarios, especialmente a los menores de edad.
«YouTube no intenta ‘meterse en tu cerebro y reconfigurarlo’», recalcó, rechazando la idea de que el algoritmo esté diseñado específicamente para alterar el comportamiento de los niños.
Según el abogado, los contenidos se hacen populares principalmente porque los propios usuarios los recomiendan y comparten, y no por una estrategia intencional de la empresa para fomentar el consumo compulsivo.
Además, Li presentó comunicaciones internas de directivos de YouTube, según las cuales la empresa prioriza la calidad del contenido sobre su viralidad, lo que refuerza su argumento de que no hay un intento deliberado de hacer la plataforma adictiva.
La parte demandante, encabezada por el abogado Mark Lanier, sostiene una visión completamente diferente. En la apertura del juicio, Lanier acusó tanto a Google como a Meta de «volver adictos los cerebros de los niños».
“Lo hicieron a propósito”, afirmó ante el tribunal. La demanda gira en torno al caso de una mujer de 20 años, identificada como Kaley G.M., quien asegura haber sufrido graves daños mentales debido a su adicción a las redes sociales durante su adolescencia.
La acusación sostiene que esta dependencia a plataformas como YouTube e Instagram derivó en depresión, ansiedad y otros trastornos psicológicos.
Lanier argumenta que las plataformas como YouTube y Instagram están diseñadas para fomentar un uso excesivo entre los menores, aprovechando los algoritmos para mantener a los usuarios enganchados a los contenidos, lo que a su juicio tiene efectos perjudiciales en su salud mental.
Este juicio forma parte de una creciente preocupación sobre el impacto de las plataformas digitales en la salud mental de los menores.
La acusación de que los algoritmos de plataformas como YouTube y Instagram están diseñados para crear dependencia ha generado un debate global sobre la ética y la responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas en relación con la protección de los menores en línea.
En los próximos días, el tribunal deberá deliberar sobre si las plataformas tienen responsabilidad legal en el uso de sus algoritmos y sobre el impacto que este uso tiene en la vida de los menores.
Este caso podría tener un impacto significativo en la regulación futura de plataformas digitales y en la forma en que estas empresas interactúan con sus usuarios más jóvenes.
Este juicio también refleja el creciente escrutinio hacia la industria tecnológica, que ha sido criticada por no hacer lo suficiente para proteger a los usuarios vulnerables, en especial a los niños, de los efectos potencialmente dañinos del uso excesivo de las redes sociales y sus herramientas de recomendación.
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