Ciudad de México, 10/02/26 (Más).- Intrigas internas, rivalidades políticas y manipulación de la información fueron parte del ambiente cotidiano en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, según revela Julio Scherer Ibarra en su libro de memorias ‘Ni venganza ni perdón, una amistad al filo del poder’.
El exconsejero jurídico narra desde su perspectiva los episodios más conflictivos de la administración obradorista, a la que perteneció durante sus primeros tres años, hasta su renuncia en 2021 tras lo que describe como una campaña de calumnias en su contra orquestada desde el propio poder.
En esta obra, que será publicada por la editorial Planeta, el abogado detalla su experiencia desde 1997 hasta su salida del gabinete en 2021, marcada –según su versión– por calumnias, traiciones y una campaña de desprestigio impulsada desde dentro del propio gobierno.
De acuerdo con lo publicado por El País, Scherer Ibarra centra parte del relato en su ruptura con el fiscal Alejandro Gertz Manero, a quien acusa de encabezar un intento por destruirlo públicamente.
Junto a Gertz, también responsabiliza a personajes como Jesús Ramírez Cuevas, Olga Sánchez Cordero, Javier Corral y Adán Augusto López Hernández de permitir, encubrir o protagonizar maniobras en su contra.
El abogado asegura que López Hernández, entonces secretario de Gobernación, fue incapaz de actuar con firmeza cuando el presidente le encomendó mediar en el conflicto con Gertz: “Un secretario no solicita que se resuelvan los asuntos, los resuelve”, afirma.

Scherer Ibarra reproduce palabras que, según él, le dijo el propio López Obrador: “Cuando yo salga del Gobierno van a ir contra ti… Prepárate, porque van a desvirtuar lo que sepan y a usar lo que inventen”. Esta advertencia, dice, se volvió profética tras su renuncia, momento en el que comenzaron a surgir filtraciones y señalamientos por supuestos favores a despachos jurídicos, su participación en casos como el de Juan Collado, Altos Hornos de México, Agronitrogenados o Cruz Azul, y acusaciones del abogado Paulo Díez Gargari.
En el libro también critica la selección de integrantes del gabinete presidencial, que en su opinión obedeció más a lealtades políticas que a capacidades técnicas. Cita los casos de Alfonso Durazo, Ana Gabriela Guevara, Olga Sánchez Cordero, Germán Martínez y Manuel Bartlett como ejemplos de decisiones improvisadas o erróneas. A este último lo responsabiliza de la falta de inversión en el sector eléctrico por su desconocimiento del área.
Scherer Ibarra sostiene que López Obrador empezó a gobernar desde la transición debido a la ausencia de Enrique Peña Nieto. En ese periodo se definieron decisiones clave como la cancelación del aeropuerto de Texcoco y la continuidad de la participación de las Fuerzas Armadas en seguridad pública. Según el autor, el presidente depositó en el Ejército y la Marina la ejecución de sus proyectos prioritarios debido a su eficacia frente a las constantes fricciones entre civiles dentro del gabinete.
También aborda el descenso de César Yáñez por su boda mediática y la ascensión de Jesús Ramírez Cuevas como coordinador de Comunicación. Lo acusa de manipular los temas de las conferencias matutinas y de distorsionar la función del periodismo: “Jesús hizo mucho daño al gobierno”, sentencia Scherer, quien lo retrata como un operador que ponía en manos del presidente solo la información que consideraba útil, generando un ambiente de control y simulación.
En lo que considera uno de los episodios más desafortunados, relata cómo Alejandro Gertz Manero fue nombrado fiscal general: una decisión improvisada que, asegura, le causa vergüenza. La omisión de un subprocurador interino obligó al equipo presidencial a improvisar una propuesta de última hora, que derivó en el ascenso de Gertz, a quien señala por utilizar instituciones como el Conacyt para venganzas personales, como en el caso de científicos que no otorgaron un grado académico al hoy fiscal.
Scherer Ibarra asegura haber enviado cartas al presidente López Obrador y a Claudia Sheinbaum en septiembre de 2024 para informar que tomaría acciones legales para limpiar su nombre. Su libro, que dedica 12 capítulos a la trayectoria política de Andrés Manuel López Obrador y 17 a su experiencia dentro del gobierno, busca ser una versión íntima –y crítica– de los años en los que el autor vivió en el corazón del poder.
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