La implementación de una tarifa de integridad de 250 dólares para solicitantes de visa, aprobada por el Congreso de Estados Unidos, podría representar un golpe económico significativo para el país, según alertaron funcionarios del sector turístico. De acuerdo con estimaciones de Tourism Economics, esta medida provocaría pérdidas de hasta 11,000 millones de dólares en tan solo tres años, incluyendo 9,400 millones en gastos no realizados por visitantes internacionales y 1,300 millones en ingresos fiscales no percibidos. Además, se prevé la eliminación de aproximadamente 15,000 empleos en la industria turística.
El portal de Forbes en Español reporta que, si bien la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) calcula que la tarifa generará 27,000 millones de dólares en una década —unos 2,700 millones anuales—, su análisis no contempla los efectos macroeconómicos negativos. La CBO se centró exclusivamente en los ingresos directos, sin considerar el impacto en el volumen de visitas ni en el gasto turístico, lo que ha generado críticas por parte de expertos del sector.
Tourism Economics estima que la tarifa disuadiría al 5.4% de los visitantes internacionales, lo que se traduciría en casi un millón de visitas menos por año. Esta caída tendría un efecto dominó en toda la economía: menos turistas implican menos consumo, menos recaudación fiscal y más desempleo en sectores dependientes del turismo.
Erik Hansen, vicepresidente sénior de relaciones gubernamentales de la Asociación de Viajes de Estados Unidos, señaló que el Congreso subestimó el impacto de la medida, especialmente en países como India y Brasil. En 2024, los turistas indios gastaron más de 13,300 millones de dólares en EE. UU., y aplicarles una tarifa adicional podría frenar ese dinamismo. “Este es precisamente el tipo de política pública de salón que nos va a meter en un buen lío”, declaró Hansen.
Otro punto crítico es la promesa de reembolso de la tarifa. Aunque el Proyecto de Ley “Grande y Hermoso” establece que el Departamento de Estado “podrá reembolsar” el monto tras el vencimiento de la visa —que suele tener una vigencia de 10 años—, la CBO reconoce que solo un pequeño número de personas solicitaría el reembolso, debido a la complejidad del proceso y al largo plazo involucrado.
A esto se suma la falta de infraestructura para procesar los reembolsos. Según el análisis de la CBO, el Departamento de Estado necesitaría varios años para implementar un sistema adecuado, lo que refuerza la percepción de que el reembolso es más simbólico que real.
En el contexto internacional, Estados Unidos es el único país que, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), experimentará una caída en el gasto de visitantes internacionales en 2025, estimada en 29,000 millones de dólares. Las causas incluyen tarifas elevadas, restricciones migratorias, discursos hostiles y políticas disuasorias que han deteriorado la imagen del país como destino turístico.
Finalmente, el recorte presupuestal a Brand USA —la organización encargada de promover el turismo estadounidense— de 100 millones a solo 20 millones de dólares, agrava la situación. “Tenemos un grave problema de percepción entre los visitantes internacionales, pero el Congreso recortó la financiación de la única organización encargada de enviar un mensaje positivo sobre los viajes a Estados Unidos”, concluyó Hansen.
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