Londres, Reino Unido, 27/02/26 (Más).- Tras más de 35 años en el fondo del océano Atlántico, comenzó la extracción del cable submarino TAT-8, considerado un hito en la historia de las telecomunicaciones por ser el primero en cruzar el Atlántico con tecnología de fibra óptica y marcar el inicio de la era digital en 1988.
De acuerdo con información publicada por Infobae, actualmente existen casi 600 cables submarinos de fibra óptica que sostienen la conectividad internacional y permiten el tráfico global de datos, desde mensajes y videollamadas hasta servicios digitales masivos. Aunque popularmente se les denomina “cables de internet”, su tecnología se utilizó originalmente para llamadas telefónicas antes de convertirse en la base de la comunicación digital intercontinental.
El TAT-8, construido por AT&T, British Telecom y France Telecom, entró en operación el 14 de diciembre de 1988. Fue testigo de transformaciones globales como la caída del Muro de Berlín y la expansión de la World Wide Web.
Sin embargo, su capacidad se saturó en apenas 18 meses debido al crecimiento acelerado de usuarios, y en 2002 quedó fuera de servicio tras una falla cuyo costo de reparación resultó inviable.
La recuperación del cable responde a tres objetivos principales: liberar espacio en el lecho marino para nuevas instalaciones, gestionar infraestructura obsoleta y reciclar materiales valiosos como acero y cobre.
La operación es encabezada por la empresa Subsea Environmental Services, especializada en reciclaje de cables submarinos, mediante el buque Maasvliet, equipado con tecnología diésel-eléctrica.
El procedimiento combina técnicas históricas y modernas. A partir de coordenadas detalladas, los equipos localizan cada tramo y emplean un anzuelo plano conocido como “pez plano” para enganchar el cable desde el fondo marino.
Posteriormente, lo elevan a la superficie, lo cortan y enrollan manualmente para almacenarlo en grandes tanques del barco. Los repetidores, dispositivos que amplificaban la señal óptica y que pueden superar los 400 kilos de peso, se retiran por separado.
Estudios del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido señalan que el retiro de cables fuera de servicio no genera impactos significativos en el ecosistema marino, ya que la mayoría no atraviesa zonas sensibles y, cuando lo hacen, esos tramos permanecen en el lugar.
Los materiales recuperados son procesados por compañías como Mertech Marine. El acero y el cobre de alta pureza se reutilizan en distintas industrias, mientras que el polietileno se transforma en materia prima para productos plásticos no alimentarios.
La creciente demanda mundial de cobre, la extracción de antiguos cables submarinos representa también una fuente estratégica de recursos, además de cerrar el ciclo de una infraestructura que fue clave en el nacimiento de la era digital.

