Exploran barrios flotantes como alternativa

Ámsterdam, Países Bajos, 14/11/25 (Más).– Ante el avance del cambio climático, el aumento del nivel del mar y la escasez de suelo habitable, los Países Bajos han puesto en marcha una ambiciosa solución: la construcción de barrios flotantes. Este modelo, que combina sostenibilidad, innovación arquitectónica y resiliencia climática, ha comenzado a expandirse más allá del territorio neerlandés, inspirando proyectos similares en regiones vulnerables como la Polinesia Francesa y las Maldivas.

En ciudades como Ámsterdam y Róterdam, las casas flotantes no son una novedad, pero sí una tendencia en expansión. En el barrio de Schoonschip, una comunidad de 30 viviendas sobre un canal en el norte de Ámsterdam, los residentes han creado una red sostenible que comparte recursos, genera energía solar y aprovecha sistemas de calefacción ecológica. “Nos sentimos más seguros durante una tormenta porque flotamos”, afirma Siti Boelen, una residente, al describir cómo su hogar se eleva con el nivel del agua gracias a pilares de acero que lo estabilizan.

Esta nueva visión urbana ha sido impulsada por arquitectos como Koen Olthuis, fundador del estudio Waterstudio, quien ha diseñado más de 300 estructuras flotantes, desde viviendas hasta escuelas y hospitales. Olthuis asegura que el agua no debe verse como una amenaza, sino como una herramienta para repensar las ciudades. “No nos consideramos arquitectos, sino médicos urbanos, y vemos el agua como una medicina”, afirma.

En Róterdam, ciudad ubicada en gran parte bajo el nivel del mar, se han implementado proyectos emblemáticos como el edificio de oficinas flotante más grande del mundo y una granja flotante, que usa tecnología robotizada para ordeñar vacas y abastecer mercados locales. Estos desarrollos forman parte de una estrategia oficial para adaptar la ciudad al cambio climático, bajo la premisa de convivir con el agua y no luchar contra ella.

El gobierno neerlandés también ha implementado el programa “Espacio para el Río”, que permite que ciertas áreas se inunden de forma controlada durante lluvias intensas. En paralelo, busca fomentar el desarrollo de viviendas flotantes como solución a la crisis de vivienda: se estima que el país necesitará construir un millón de nuevas viviendas en los próximos 10 años, y gran parte de ellas podrían ubicarse sobre el agua.

Las casas flotantes, al contrario de las casas bote, se fijan a tierra firme mediante postes profundos y están conectadas a la red eléctrica y de aguas residuales. Cuentan con una base de concreto que funciona como lastre, lo que permite su estabilidad ante movimientos de agua o vientos fuertes. Su construcción, generalmente prefabricada, utiliza materiales convencionales como madera, vidrio y acero.

El modelo ha trascendido fronteras. En las Maldivas, Waterstudio supervisa la construcción de un complejo de viviendas flotantes para 20,000 personas, diseñado para adaptarse a un país donde el 80% del territorio está por debajo de un metro de altitud. El proyecto incluye arrecifes artificiales y sistemas de refrigeración que utilizan agua fría extraída del mar profundo.

Otro proyecto ambicioso se desarrolla en el mar Báltico, donde la firma Blue21, también neerlandesa, trabaja en la creación de islas flotantes conectadas por un túnel submarino que uniría Helsinki (Finlandia) con Tallin (Estonia), con capacidad para alojar a 50,000 personas y con una inversión estimada de 16,900 millones de dólares.

No obstante, estos desarrollos enfrentan desafíos técnicos importantes. Las estructuras flotantes requieren conexiones especiales al alcantarillado y red eléctrica, y pueden experimentar movimientos por oleajes o tránsito de embarcaciones grandes. Además, el costo inicial de la infraestructura suele ser elevado, especialmente cuando implica la creación de microrredes desde cero.

A pesar de estos retos, expertos como Rutger de Graaf, director de Blue21, sostienen que los beneficios a largo plazo superan las complicaciones. Recuerda que, durante las inundaciones que afectaron a Alemania y Bélgica en 2021, desarrollos flotantes habrían podido evitar muertes y reducir miles de millones en pérdidas económicas.

“En vez de huir hacia zonas altas, la alternativa es construir sobre el agua sin alejarse de las ciudades”, concluye De Graaf. “Debemos escalar estas soluciones desde ahora, porque cientos de millones de personas podrían ser desplazadas por el aumento del mar en las próximas décadas”. Así, lo que comenzó como una alternativa urbana en los canales de Ámsterdam, se perfila como una respuesta global a uno de los mayores desafíos del siglo XXI.


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