Hay espacios culturales que enfrentan un deterioro por la obsolescencia y abandono de sus tecnologías interactivas
Por Héctor García Álvarez
Saltillo, Coahuila. 24/04/25 (Más).- La red de museos de Saltillo está enfrentado un proceso silencioso de deterioro, debido al desuso de tecnologías interactivas y la ausencia de estrategias de renovación, que les impide seguir cumpliendo su finalidad.
Este es el caso del Museo de la Revolución Mexicana, el Museo de la Cultura Taurina y el Museo del Normalismo, mismos que están a punto de cumplir 15, 16 y 17 años respectivamente, que presentan un preocupante patrón: la falta de inversión y modernización.
Tecnología

Esto no representa un accesorio moderno, sino un punto clave para la pedagogía pantallas táctiles, proyectores, videojuegos históricos y módulos interactivos permiten que niños y jóvenes vivan distintas experiencias educativas.
Hoy en día, muchos de estos dispositivos están obsoletos o simplemente han dejado de funcionar. Tal es el caso del Museo de la Revolución Mexicana, donde la mayoría de las tecnologías instaladas en su inauguración han quedado fuera de servicio, reduciendo el dinamismo de las visitas.
Abandono y falta de mantenimiento

Focos fundidos, salas en penumbra, proyectores desinstalados, butacas rotas y pantallas congeladas convierten lo que debería ser un encuentro con la historia en un recorrido incómodo y, en algunos casos, decepcionante.
Esta decadencia no sólo pone en riesgo la calidad del servicio cultural que se ofrece, sino que también aleja a públicos jóvenes que, acostumbrados a experiencias inmersivas e interactivas, se encuentran con entornos estáticos y poco estimulantes. El museo deja de ser un espacio de descubrimiento para convertirse en uno de paso.
Esto es más visible en museos como el de la Revolución Mexicana, de la Cultura Taurina y el del Normalismo, donde se encuentran materiales dañados, parchados con cinta adhesiva o directamente inutilizados. Este abandono afecta la percepción pública sobre el valor del patrimonio.
Específicamente, en el caso del Museo de la Cultura Taurina, el visitante se puede encontrar durante el recorrido materiales rotos, desgastados, focos fundidos y un elevador que no funciona desde hace años; por otro lado, en el caso del Museo del Normalismo, hay zonas donde computadoras que eran utilizadas durante el paseo, no funcionan o ya no existen, agregando también las consecuencias estéticas y museográficas, con cables expuestos y monitores inservibles.
Guías que no cumplen su función
Es visible una falta de preparación, desinterés e incluso ausencia de orientación al visitante. Las excepciones fueron el Museo del Normalismo y el de los Presidentes Coahuilenses, donde los guías mostraron conocimiento, disposición y un genuino interés por compartir el contenido de las exposiciones.
En muchos museos, los encargados de recibir y acompañar a los visitantes son estudiantes que realizan su servicio social. Aunque esta es una práctica común en diversos recintos culturales del país, en los museos visitados, en la mayoría de los casos, estos jóvenes no cumplieron con su función.
Renovar no significa borrar el pasado, sino darle nuevas herramientas para ser contado. Invertir en tecnología, iluminación, conservación y capacitación del personal no es un lujo, es una necesidad.
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