EXCESIVO, EL SILBATO DEL TREN

MARCO CAMPOS MENA

Confieso que comencé hace unos días a pensar en esto, la idea rondó por mi mente tanto como los incesantes y estridentes silbatos del tren cada vez que paso cerca de las vías, las cuales razón de mi rutina diaria cruzan en mi camino más que algunas veces.

Para quienes hemos vivido en Saltillo por algunas décadas esto no es novedad y muy seguramente crecimos viendo incluso el tren transitar por Emilio Carranza a mitad de calle para llegar a los molinos el Fenix.

Varios años después puede parecer increíble la cantidad de ferrocarriles que ahora transitan por nuestra ciudad, a lo cual debemos sumar que son cada vez más largos y con más locomotoras para arrastrar el alto tonelaje de carga.

Estas vías cruzan nuestra ciudad desde el patio que se encuentra al final de la calzada Emilio Carranza hasta salir rumbo a Ramos Arizpe pasando entre los bulevares Isidro López Zertuche y Vito Alesio Robles.

Dejando de lado las vistas urbanas pintorescas que se aprecian de vez en cuando con el paso del tren, debo decir con sinceridad que se ha vuelto un problema creciente para nuestra ciudad que pudiera pronto estar requiriendo de medidas urgentes para solucionarlo.

Por un lado, El sonido tan fuerte del silbato con el que se aturde a quienes están cerca se ha vuelto un problema severo, toda vez que con sus 120 decibelios (pico) se encuentra dentro del llamado umbral del dolor, causando alteraciones a la salud de quienes viven cerca, que son una cantidad considerable de ciudadanos.

Hablamos no solamente de dolor en los oídos, sino de trastornos de sueño, irritación y mal humor y estrés por semejantes niveles de ruido.

Estudios como “Ruido producido por silbato de trenes” realizado por Fernando J. Elizondo Garza, Ricardo Ramírez V. y Diego F Ledezma R. del Laboratorio de Acústica de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la Universidad Autónoma de Nuevo León publicado en 2002 dan a conocer que el ruido que produce el silbato de un tren es de 100dB a 18 metros de distancia. También señalan que: “los vecinos comentaron que dichos niveles eran típicos, pero que hay algunos trenes que producen niveles de ruido mayores y sobre todo que hay maquinistas que abusan del uso del silbato.”

Dichos estudios nos sirven como referencia precisa para poder afirmar que el ruido de los silbatos de trenes produce un ruido muy por encima de los niveles aceptados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Norma Oficial Mexicana (NOM-081-ECOL-1994) que establece que los límites máximos permisibles de nivel sonoros emitidos por fuentes fijas, son de 6:00 horas a 22:00 horas de 68dB y de las 22:00 horas a las 6:00 horas de 65dB 

Por otro lado, hay ciertos puntos de la ciudad donde el tren aún pasa por alguna vialidad de considerable carga vehicular y es donde nos percatamos que se convierte en un problema de tráfico.

Por ejemplo, el cruce de Lerdo y bordo del Ferrocarril, donde una cantidad considerable de personas cruzan desde y hacia F. Proal, incluso hay una ruta urbana que atraviesa dicho cruce y hace algunos años por tratar de ganarle el paso al tren, el conductor de la unidad expuso la vida de sus pasajeros al colisionar con la máquina delantera. (retomaré este caso un poco más adelante)

El otro punto importante es el de Nazario Ortiz Garza hacia Vito Alessio Robles, donde los trenes a menudo se detienen para hacer maniobras y por su gran longitud tardan un tiempo considerable en despejar la vía.

En mis años de estudiante de postgrado en la Facultad de Ciencias de la Administración (FCA) me tocó vivir las incómodas experiencias de estar largo tiempo esperando a que se despejara la vía y el molesto Silbato ensordecedor a mitad de clase, lo cual puedo atestiguar como tal y dentro del umbral de dolor debido a que las aulas se encuentran a menos de 18 metros de las vías.

Retomando el caso del cruce de Lerdo, hace algunos años finalmente se estaba logrando un acuerdo para reducir los decibelios del silbato del tren por la severa afectación que estábamos sufriendo quienes vivimos cerca de ese cruce. Infortunadamente para nosotros fue que sucedió este accidente y lo tomaron como referencia para justificar el volumen del silbato a fin de que los conductores se puedan detener al percatarse de la aproximación del tren.

Por su puesto que se tomaron medidas adicionales al instalar unas plumillas con la intención de que obstaculizaran el paso vehicular y prevenir accidentes, me atrevo a decir por experiencia propia que no funcionaron por más de una semana y se convirtieron en un adorno inservible, la gente sigue cruzándose aun cuando ven que el tren ya se encuentra muy cerca.

Lo que nos resulta muy molesto a los residentes cercanos es el abuso del silbato y sobretodo cuando es a altas horas de la noche o de madrugada. Cabe destacar que su servidor vive a 800 metros de dicho cruce y el tren pasa aun desde antes silbando innecesariamente, en ocasiones dejándolo sonar por todo el trayecto hasta pasar el cruce por la madrugada, lo cual según he platicado con algunos vecinos, comienza a causar trastornos de sueño a quienes viven más cerca de las vías.

Entiendo que las vías tienen allí muchos más años que los asentamientos urbanos, mas el crecimiento de la ciudad nos lleva a tomar medidas urgentes e importantes para respetar nuestros derechos humanos a una vida digna, considerando dentro de ello el respeto a nuestra salud auditiva y mental. Espero sinceramente que pronto se pueda dar solución a este tema de la mejor manera, cuando menos que se les limite el uso del silbato, se les reduzcan los decibelios y hagan funcionar las plumillas nuevamente.


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