Washington, 25/06/24 (Más / IA).- Para las familias que desean evitar que sus hijos preadolescentes pasen demasiado tiempo frente a las pantallas, un nuevo estudio ofrece un consejo esclarecedor y potencialmente desafiante: padres, primero deberán dejar sus teléfonos.
El estudio, publicado este mes en la revista Pediatric Research, examinó los vínculos entre las estrategias de crianza que involucran los medios digitales y el uso temprano de pantallas en la adolescencia.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue que el uso de la pantalla por parte de los padres se asoció fuertemente con un mayor tiempo de pantalla de los adolescentes y un uso problemático de redes sociales o videojuegos.
Jason Nagata, pediatra de la Universidad de California en San Francisco y autor principal del estudio, afirmó: “Uno de los mayores predictores del uso de pantallas por parte de los adolescentes es el uso de pantallas por parte de sus padres”.
Este hallazgo subraya la importancia del modelado parental, incluso en preadolescentes que son cada vez más independientes e influenciados por sus compañeros.
El estudio analizó datos de más de 10 mil niños estadounidenses de 12 y 13 años y sus padres, quienes respondieron un cuestionario sobre su uso de pantallas y estrategias de crianza.
Los resultados identificaron que el uso de pantallas durante las comidas y a la hora de acostarse se asoció con un mayor tiempo de pantalla en general y con el uso problemático de redes sociales, videojuegos y teléfonos móviles.
“De las diferentes prácticas de crianza que examinamos, la que tuvo el efecto más significativo fue limitar el uso de pantallas a la hora de acostarse”, indicó Nagata.
Las recomendaciones son comprometerse a comidas sin pantallas y establecer rutinas para acostarse sin dispositivos son lecciones clave y procesables.
El estudio también destacó los beneficios de establecer límites y pautas para el uso de pantallas.
Alrededor del 67 por ciento de los padres informaron que monitorean el tiempo de pantalla de sus adolescentes durante la semana, y más del 76 por ciento dijeron que imponen límites.
Estas estrategias se vincularon tanto con un menor uso general de pantallas por parte de los adolescentes como con un menor uso problemático.
Sin embargo, muchos padres también usan el acceso al tiempo frente a la pantalla para controlar el comportamiento de sus hijos.
El 78 por ciento de los padres en el estudio informaron que quitaban el tiempo frente a la pantalla como castigo por mal comportamiento, y casi el 39 por ciento dijo que lo ofrecían como recompensa. El estudio indicó que estos métodos de crianza en realidad son contraproducentes, asociándose con un mayor tiempo de pantalla en general.
El mejor enfoque, según Nagata, es tener un plan familiar claro para el uso de los medios, con pautas entendidas y una línea abierta de comunicación.
“Si podemos ser honestos sobre nuestras propias luchas con las pantallas”, dice, “les permite a los adolescentes saber que pueden hacer lo mismo y aprender buenas prácticas que puedan incorporar a su vida adulta”.
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