Washington, D.C., 11/07/2025 (Más) — Estados Unidos ha alcanzado un nuevo récord en deportaciones durante el mes de junio, al registrar 209 vuelos de expulsión, la cifra más alta desde 2020, según datos independientes recopilados por Thomas Cartwright, activista de la organización Witness at the Border. El aumento, que representa un incremento del 54% respecto al promedio de los últimos seis meses, marca el primer logro tangible de la administración de Donald Trump en su renovada ofensiva contra la migración.
Cartwright, exejecutivo financiero convertido en rastreador de vuelos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), es actualmente la única fuente confiable de estos datos, debido a la opacidad del gobierno federal en la divulgación de estadísticas sobre deportaciones.
“Es a partir de la mitad de mayo cuando la escalada realmente comienza”, explicó Cartwright, apuntando que el giro coincide con reuniones en la Casa Blanca donde Stephen Miller, ideólogo de la política migratoria trumpista, habría exigido acelerar arrestos y expulsiones.
Vuelos diarios y destinos principales

Durante junio, el promedio fue de siete vuelos diarios, frente a los 4.9 registrados entre febrero y mayo. Esto superó incluso los picos anteriores de septiembre de 2021 (193 vuelos) y agosto de 2023 (153).
Entre los países que más recibieron vuelos de deportación destacan:
Guatemala: 51 vuelos
Honduras: 43
El Salvador: 22
México: 17 (una notable disminución frente a los 30 de mayo)
Ecuador, Venezuela, Colombia, Perú y Nicaragua: entre 5 y 9 cada uno
Además, 12 vuelos llegaron a países africanos, y 35 se distribuyeron entre otras naciones del mundo.
Aunque los vuelos hacia México disminuyeron, Cartwright observó un incremento en las expulsiones por vía terrestre, lo que ha saturado los albergues federales mexicanos.
Redadas internas y uso de aviones militares

El activista también documentó un aumento del 65% en los traslados internos dentro de EE. UU., con 697 vuelos usados para mover a migrantes entre centros de detención o concentrar a personas antes de su expulsión. Estas cifras reflejan la presión sobre una red de detención que opera al límite de su capacidad, con más de 100,000 migrantes bajo custodia del ICE.
El 27 de junio, ICE utilizó siete aviones militares en un solo día para deportaciones —un recurso más costoso y limitado, capaz de trasladar a sólo 80 personas por vuelo, frente a los 130 de los vuelos chárter.
También continúa el uso de la base de Guantánamo como punto de tránsito. Cartwright reportó 78 personas trasladadas a la isla y 83 expulsadas desde allí durante el mes.
Un sistema con poca transparencia

El trabajo de Cartwright, quien rastrea los vuelos mediante páginas públicas de tráfico aéreo, ha sido clave para periodistas y defensores de derechos humanos. “Creo que estas personas merecen la dignidad de que por lo menos alguien esté prestando atención a lo que les está sucediendo”, declaró recientemente a The Atlantic.
La tendencia podría intensificarse en los próximos meses tras la aprobación de la nueva megaley fiscal impulsada por Trump, que multiplica el presupuesto del ICE a más de 100 mil millones de dólares, de los cuales unos 14 mil millones se destinarán directamente a operaciones de deportación, superando incluso los presupuestos proyectados para el FBI o la DEA.
Asimismo, con el aval del Tribunal Supremo para reanudar deportaciones a terceros países y el reacomodo de albergues mexicanos más lejos de la frontera, Estados Unidos estaría reforzando su estrategia para dificultar el retorno de migrantes al territorio nacional.
El actual ritmo de deportaciones podría redefinir el enfoque migratorio de EE. UU. en el corto plazo, en medio de crecientes tensiones internacionales y críticas por el trato a los migrantes en un sistema con escasa supervisión pública.
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