Ciudad de México, febrero 6. La escasez global de chips de memoria que afecta a la industria de semiconductores ha puesto a Apple en el centro de la escena y podría encarecer la próxima generación de iPhone, advierten analistas y expertos de la industria, ante el aumento de los precios de los componentes cruciales para los smartphones. La presión en la cadena de suministro ha elevado los costos de los chips DRAM, esenciales para el funcionamiento de los dispositivos de alta gama, lo que obligaría a fabricantes como Apple a decidir entre trasladar ese incremento al precio final de sus teléfonos o absorber parte del costo afectando sus márgenes de ganancia, señaló la empresa en sus resultados recientes y citados por Forbes México.
El director ejecutivo de Apple, Tim Cook, reconoció ante inversionistas que la fuerte demanda de chips de memoria y su escasa disponibilidad está elevando los precios, aunque no confirmó si esos aumentos se reflejarán en el precio de los iPhone que saldrán al mercado en 2026. Cook dijo que existen diversas opciones para gestionar el impacto de estos costos sin detallar cuál sería la estrategia.
Los analistas consideran que Apple mantiene una posición de ventaja frente a sus rivales más pequeños debido a su poder de negociación con proveedores históricos como Samsung Electronics, SK Hynix y Micron, lo que podría permitirle asegurar suministro suficiente incluso en medio de la escasez, aunque también abre la posibilidad de que la empresa aumente los precios de sus dispositivos si los costos de la memoria continúan al alza.
La rápida expansión de la infraestructura de inteligencia artificial por parte de gigantes tecnológicos como Meta, Google y Microsoft ha absorbido una parte significativa del suministro global de chips de memoria, lo que ha contribuido al incremento de los precios y a la presión sobre los fabricantes de smartphones, quienes enfrentan mayores costos de producción en un contexto de alta demanda y oferta limitada.
Además, algunos reportes de mercado señalan que esta escasez podría provocar una caída anual en el mercado global de teléfonos inteligentes en 2026, algo que no se había observado desde 2023, dado que fabricantes de dispositivos Android ya han comenzado a ajustar sus planes de producción debido a la falta de chips. Estas condiciones podrían influir en las decisiones de precios y estrategias comerciales de Apple y sus competidores este año.
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