Icono del sitio Más Información

ERAN POCOS 20 MILLONES PARA CARRANZA    

Por Horacio Cárdenas Zardoni 

A qué más que la verdad, se nos hacía muy ojona para paloma, usando la expresión popular, eso de que dijeran que iban a invertir veinte millones de pesos en la implementación de soluciones viales para bulevar Venustiano Carranza, y que con eso iba a quedar todo lindo y funcional.
A los políticos, los de ahora  más austeros que los de antes a los que les encantaba hacer las cuentas del gran capital, les gusta hablar de inversiones de muchos millones de pesos, al momento del inicio de las obras, y de todavía más millones al finalizarlas, si es que las terminan. Pero la constante es que, al parecer, sienten cierto delirio por apantallar a la población hablando de pilas de billetes, como si el respetable público tuviera más o menos la misma fijación por el dinero que tienen ellos. Y no que no les guste o no lo necesiten, es que ¿qué caso tiene ocuparse de lo que jamás pasará por sus manos, ni siquiera por casualidad o temporalmente?, pero sí, los políticos al parecer tienen esa debilidad, de pensar que al hablar de los millones, la gente se pone tan feliz como ellos lo son… si es que lo son, por esa u otra razón.
Lo dijimos en su momento, era imposible que veinte millones de pesos aplicados a Venustiano Carranza, fueran suficientes para todo lo que hace falta, semáforos, banquetas, repavimentación, cortes o cierres de los cortes de camellón. Y era todavía más imposible porque la gente de Saltillo, con pocas diversiones como tenemos, estaba muy pendiente de lo que se dio en llamar Paseo Capital, una intervención en la que se gastaron el doble, cuarenta millones de pesos, para el arreglo de… tres cuadras.
Y arreglo es un decir, porque, así de entrada, se puso un adoquín de la más baja calidad, pegado con vil concreto, nada sofisticado, pero el colmo de todo es que ni siquiera escarbaron para poner la calle a nivel, no, se pusieron unas rampitas, y lo que se elevó fue la calle. Nos imaginamos que como solución de ingeniería, tiene alguna razón de ser, pero la lógica pueblerina, que por lo demás compartimos, es que se dejara banqueta y calle, o que si se iban a emparejar, bajar aquella era más barato que subir la otra, ¿pero qué sabemos nosotros humildes mortales de altos proyectos de urbanismo y arquitectura?
Pero lo que nos importa, el monto, se tronaron cuarenta millones, o quizá más, en arreglar tres cuadritas, nada que ver con la magnitud de la obra requerida en Venustiano Carranza, ni por lo largo, ni por lo ancho, ni mucho menos por la complejidad, porque mientras que en el Paseo Capital redujeron el flujo vehicular a cero, acá cada vez circulan más y más carros, camionetas, camiones de pasajeros, y hasta vehículos pesados cuando tienen que ir a descargar a los negocios u obras que se desarrollan por la zona.
Estamos a finales del mes de abril, lo que quiere decir que se ha consumido el primer tercio del año. Si se quisiera comenzar y terminar la intervención en bulevar Carranza, todavía se podría, aunque eso choque con el estilito de la actual administración, que es el de la vida cansada. Paseo Capital se llevó más de ocho años, y remachamos, eran tres tristes cuadritas, ¿Carranza?, tres años se nos hacen pocos.
Todavía nos acordamos que cuando el ayuntamiento pidió a la CANACO su opinión sobre el proyecto y la probable, casi segura afectación a la actividad económica de la zona, los comerciantes hicieron una única petición, que obvio no fue atendida: que trabajaran tres turnos, y sábados y domingos, en una palabra, que se la echaran rápido.
Pero nada, la obra avanzó a paso de tortuga, sobre todo para la complejidad mínima que representaba, los comercios resintieron la afectación, el polvo, el ruido, la baja de clientes. En algún momento hasta se pararon las obras, pues como siempre, faltaba dinero para pagar a los contratistas. Así no se podía ni puede enfrentar una remodelación en gran escala de lo que sigue siendo la principal avenida de Saltillo, bulevar Venustiano Carranza. Allí sí que tendría que trabajarse día y noche, sin parar hasta verle fin, ¿y hacerlo en vísperas del fin de la administración, cuando faltan ocho meses, cuando no hay reelección del actual presidente municipal, cuando hay una elección dentro de pocas semanas, en la que no hay absoluta certeza de que gane el candidato llamémosle, de la continuidad?
No le entraron. Dejaron que pasaran dos años y medio completos, y lo que falta para el fin de la administración, y sobre el grave problema vial que es Venustiano Carranza, la administración municipal no hizo nada, ni sincronizar los semáforos, ni poner agentes de tránsito, nada.
Si alguien quiere todavía enojarse más, hasta se llegó a mencionar lo de un proyecto de par vial, Venustiano Carranza en un sentido e Isidro López en el contrario, como alternativa de solución al fuerte congestionamiento del tránsito. Lo dejaron correr y correr, hasta que salió Desarrollo Urbano a decir que no había nada oficial sobre el tema, que se estaban estudiando soluciones, las mismas que se continúan estudiando y nomás el asunto no termina de cuajar. Entre el Ayuntamiento, el Instituto Municipal de Planeación, Desarrollo Urbano nomás se avientan la pelotita, entre tanto, porque hasta eso se dijo: hay veinte millones de pesos ya asignados, supuestamente del Impuesto sobre Nóminas, para echar a andar el proyecto, y pues la apuesta es que no, no va a hacerse nada de aquí a que se acabe el moribundo trienio.
Sí, con el mismo número de carros, o más, y un número de metros cuadrados de vialidad, es bien difícil de plantear soluciones que repercutan en un aumento razonable del flujo vehicular, pueden tronarse íntegros los 20 millones y no aumentará la velocidad de traslado en 10%, probablemente ni en 5%.
Si quisieran expropiar predios para convertirlos en vialidad… pero de esas cosas feas no se habla, además de que cuestan mucho dinero. Mejor no hacer nada, y mandar el problema para más delante, ya llegará un nuevo alcalde, a ver si él, o ella, se atreve a entrarle a un problema al que esta administración le sacó como los meros machos.
Salir de la versión móvil