Encubrió Iglesia los abusos del padre Maciel desde 1956

En la Santa Sede, poderosos aliados protegieron al fundadores de los Legionarios de Cristo, debido a su habilidad para reclutar vocaciones y recaudar fondos. Maciel se convirtió en una figura influyente que usó su red de contactos y su capacidad para recaudar dinero para comprar voluntades en el Vaticano.

Redacción Más / IA

El Vaticano conoció los abusos de Marcial Maciel, el sacerdote mexicano fundador de los Legionarios de Cristo, desde 1956. Documentos recién publicados revelan que ya entonces, bajo el papado de Pío XII, el Vaticano estaba al tanto de las conductas depredadoras de Maciel, que incluían relaciones estables con mujeres, hijos secretos y el uso de drogas. A pesar de conocer estas prácticas, Maciel no fue castigado hasta 2006, medio siglo después, cuando Benedicto XVI finalmente tomó medidas contra él.

En un documento fechado el 1 de octubre de 1956, Giovanni Battista Scapinelli, entonces número tres de la Congregación para los Religiosos, informa que Maciel había llegado a Roma después de ser suspendido como superior de la orden. El documento detalla una primera investigación en el Vaticano sobre Maciel, que abordó tanto la pederastia como su dependencia de las drogas. Sin embargo, esta investigación se quedó sin resultados concretos y fue archivada tras la muerte de Pío XII en 1958. La información fue publicada por la agencia EL PAÍS.

Los documentos recientes confirman que el encubrimiento de Maciel fue una estrategia prolongada que se extendió por cinco décadas. Estos documentos reflejan la influencia de poderosos aliados de Maciel en la Curia, quienes protegieron al sacerdote y desactivaron cualquier acusación que llegara a Roma. La comparación entre versiones del texto revela que las partes más comprometedoras fueron modificadas o eliminadas, mientras que las instrucciones iniciales se suavizaron.

El Corriere della Sera, que ha publicado estos documentos, también señala que los documentos encontrados en el Archivo Secreto del Vaticano (ahora llamado Archivo Apostólico) muestran un patrón de encubrimiento que comenzó con las primeras denuncias y continuó a lo largo de los papados de Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II. Entre los protectores clave de Maciel se encuentran Angelo Sodano, Estanislao Dziwisz y Eduardo Martínez Somalo, quienes desempeñaron roles fundamentales en la protección de Maciel dentro del Vaticano.

Las nuevas revelaciones destacan que la Santa Sede contaba con poderosos aliados que protegieron a Maciel debido a su habilidad para reclutar vocaciones y recaudar fondos. Maciel se convirtió en una figura influyente que usó su red de contactos y su capacidad para recaudar dinero para comprar voluntades en el Vaticano. Esta red de protección contribuyó a que las denuncias en su contra fueran sistemáticamente desactivadas.

En 2010, el National Catholic Reporter identificó a tres principales aliados de Maciel en la Curia: Angelo Sodano, Estanislao Dziwisz y Eduardo Martínez Somalo, quienes recibieron dinero de Maciel y desempeñaron papeles clave en su protección. La responsabilidad de Juan Pablo II también ha sido cuestionada, ya que durante su papado se recibieron numerosas denuncias, y su sucesor Benedicto XVI fue el encargado de tomar las primeras medidas contra Maciel en 2006, aunque estas fueron vistas como tardías y simbólicas.

El libro de investigación «La voluntad de no saber», publicado en 2012 por Alberto Athié, José Barba y Fernando M. González, ya había revelado documentos filtrados del Vaticano que mostraban que las denuncias contra Maciel se conocían desde 1944. El cardenal brasileño Joao Braz de Aviz confirmó en 2019 que el Vaticano había tenido pruebas de los abusos de Maciel desde 1943, las cuales fueron ocultadas por una «mafia» dentro de la Curia.

La oficina internacional de comunicación de los Legionarios de Cristo ha comentado las nuevas revelaciones, afirmando que la información sobre la doble vida de Maciel es coherente con los motivos ya conocidos por los cuales fue apartado del gobierno de la Congregación en 1956. Agradecen la apertura de archivos en 2020 y la posibilidad de acceder a información sobre el pasado de la institución.

El Corriere también ha señalado que las razones para el prolongado encubrimiento incluyen la influencia de Maciel como reclutador de vocaciones y su habilidad para manejar las acusaciones como conspiraciones comunistas. Esta red de protección y su capacidad para recaudar fondos hicieron que su encubrimiento fuera más eficaz y extendido.

Finalmente, el Papa Benedicto XVI, en una entrevista de 2010, reconoció la lentitud en la gestión del caso, mencionando que las pruebas sobre los abusos de Maciel fueron descubiertas tardíamente. A pesar de sus esfuerzos por investigar, Benedicto XVI dimitió en 2013 sin haber logrado una limpieza completa del Vaticano en este y otros asuntos relacionados.

  • En 2010, el National Catholic Reporter identificó a tres aliados de Maciel: Angelo Sodano, Estanislao Dziwisz y Eduardo Martínez Somalo, quienes recibieron dinero para protegerlo.
  • La responsabilidad de Juan Pablo II también ha sido cuestionada, durante su papado se recibieron muchas denuncias.
  • Benedicto XVI fue el encargado de tomar las primeras medidas contra Maciel en 2006, aunque tardías y simbólicas.

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