Ciudad de México, 24 nov. La Laguna de Cuyutlán, el principal humedal de Colima y una de las zonas bioculturales más importantes de México, enfrenta una amenaza crítica por la planificada expansión del puerto de Manzanillo. El proyecto busca cuadruplicar su capacidad de recepción de contenedores, lo que pondría en riesgo directo al vaso II del humedal, área de alta concentración de peces, islotes con valor arqueológico y manglares esenciales para la protección ambiental de la región.
Según información publicada por El País México, ambientalistas, pescadores y salineros advierten que la ampliación del puerto, anunciada el 9 de agosto por la presidenta Claudia Sheinbaum como parte del Plan México, podría destruir uno de los ecosistemas lagunares más productivos del país. La Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto contempla incluso la remoción total de islotes mediante explosivos para construir una enorme plancha de concreto destinada al atraque de buques de gran calado.
Desde la carretera Colima Manzanillo es posible observar cormoranes, pelícanos y garzas que forman parte de las más de 180 especies registradas en el humedal, el cuarto más grande de México y sitio clave para aves migratorias. A pesar de los daños previos causados por la primera expansión portuaria, una terminal de gas natural licuado y una planta termoeléctrica, el ecosistema aún sobrevive, aunque hoy enfrenta el mayor riesgo de su historia.
María del Carmen Velasco, líder de cooperativas pesqueras, advierte que la expansión dejaría sin sustento a cientos de familias, ya que el vaso II concentra la mayor riqueza pesquera de la región. Además, estudios de investigadoras como Margarita Carballal, María Antonieta Moguel y María de los Ángeles Olay han documentado hallazgos arqueológicos significativos en los islotes, desde vestigios menores hasta lomas funerarias, que tampoco han detenido avances previos de infraestructura.
La importancia de la laguna también es social y cultural. Los vasos III y IV forman parte del Convenio Ramsar por su relevancia ecológica y sostienen la actividad salinera artesanal de Cuyutlán, de la que dependen más de 1.500 familias, según Miguel Ramos, presidente de la Sociedad Cooperativa de Salineros de Colima. La tradición de extracción de sal tiene más de cinco siglos de historia y apenas este año la cooperativa celebró su centenario formal.
Investigaciones del Centro Ecológico de Cuyutlán El Tortugario muestran que el humedal concentra cuatro de las seis especies de manglar presentes en México. Marco Liñán, de la Universidad de Colima, explicó que estos ecosistemas actúan como criaderos naturales para peces y crustáceos, filtran contaminantes y mantienen la calidad de las aguas costeras. Para Raymundo Padilla, experto en gestión de riesgos, la laguna funciona como barrera natural contra tsunamis, huracanes y sismos, reduciendo la vulnerabilidad de las comunidades cercanas.
Pese a estas evidencias, organizaciones como Demarem denuncian que la consulta pública del proyecto fue una simulación, realizada únicamente en línea, con fallas técnicas y sin garantizar acceso a las comunidades. En ocho días recopilaron casi 100 pruebas de personas que no pudieron registrar su participación. Además, señalan que el Gobierno estatal ha fragmentado el proyecto para iniciar dragados en enero de 2025 sin los estudios completos.
Líderes pescadores han reportado hostigamiento por oponerse a la obra, aunque continúan movilizándose. Cientos de personas marcharon el 29 de octubre en Colima y el 8 de noviembre en Manzanillo para exigir la revisión técnica del proyecto por parte del Gobierno Federal y la Semarnat. Ante manifestantes, Humberto Retana, jefe de la representación de Semarnat en Colima, afirmó que el proyecto sigue en evaluación y que la decisión corresponde a la Secretaría de Marina.
Los inconformes sostienen que el progreso no puede construirse a costa del ecosistema. Colima ya enfrenta estrés hídrico severo, altos niveles de contaminación y problemas urbanos derivados de la primera expansión portuaria. Para muchos, cuadruplicar el puerto significa multiplicar esos problemas, mientras la única certeza es que el desarrollo no debe sacrificar el futuro de la laguna.
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