Por Marco Campos Mena
Hay personas que aún no lo creen o quieren aceptar, pero la realidad se está volviendo cada vez más evidente y pese a que lo quieran negar, los efectos de ciertas decisiones a nivel país e internacional se están reflejando en la peor pesadilla para muchos: el desempleo y la falta de ventas.
¿Ha notado el incremento en la cantidad de letreros de “Se renta”, “Se vende” o “Se busca empleado?…
Es una cuestión interesante, ya que mientras mucha gente se está quedando sin un sustento por el decrecimiento industrial, sigue habiendo una cantidad importante de negocios que buscan personal que trabaje, y no porque haya mucho trabajo, sino porque no quieren trabajar en un negocio que les ofrezca menos sueldos y prestaciones que una fábrica.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó un análisis detallado del paquete económico 2026 en septiembre de 2025 con la intención de anticiparse a lo que vendría basándose en los datos que tenía hasta entonces, y cabe mencionar que fueron muy halagüeños en su manera de anticiparse, incluso con los datos que se están presentando sobre lo que va del primer trimestre de este año.
Podrán decir y comunicar de mil maneras que el desempleo está en mínimos históricos, hacer referencia a una actividad económica elevada, pero ahora vamos a utilizar otro tipo de indicador que no resulta agradable ya que refleja la realidad.
Lo anterior me recuerda a la vez que el expresidente y maxímata, López Obrador, insatisfecho por los indicadores del PIB, dijo que usaría un indicador de bienestar… haremos lo mismo, pero de manera correcta y objetiva.
Mientras se presumen cifras de empleo y desempleo, vemos que hay una reducción en la cantidad de patrones en el IMSS: desde el cierre de 2023, el famoso pico máximo con 1,077,000 patrones registrados, la tendencia ha sido un decrecimiento año con año. 2024 al cierre con 1,0547,947 y habiendo comenzado con 1,060,486: 2026 1,023,438.
La mayor parte de los empleos son generados por las micro, pequeñas y medianas empresas, y estás son las primeras en verse afectadas por cada una de las decisiones políticas por o tener los recursos para hacer frente a los retos que se van presentando.
Un ejemplo de ello: el aumento al salario mínimo, visto como un gran logro, para las micro, pequeñas y medianas empresas representó un golpe durísimo para sus finanzas, llegando al punto en el que incluso algunas micros tuvieron que cerrar sus puertas porque ya no les alcanzaba para lo más mínimo.
El contraste es claro contra las cifras que nos presentan de empleo, y si grandes empresas como GM está haciendo recortes y otras se han comenzado a despedir para regresar a Estados Unidos, no podemos ver de donde vengan dichas perspectivas positivas. La realidad nos alcanza y estamos viendo en las calles un panorama distinto.
Con las reformas fiscales pasa algo similar, y no es para menos que muchos patrones busquen la manera de subsistir ante el terror que representa el pago de tantas contribuciones. Aquí es donde la informalidad brilla como una solución.
La violencia en todo el país está impactando también a muchos negocios y entre cobros de piso, robos y balaceras, muchos prefieren no salir.
Si a eso le sumamos que el efecto Trump tiene a más de medio México al pendiente de los aranceles, vemos la incertidumbre y miedo del Mexicano que procura comenzar un ahorro por si esto desencadena en la pérdida de más empleos.
Esta semana he estado viendo en diferentes negocios como se ha movido la economía y el conceso ha sido unánime: están terriblemente bajas las ventas. La pregunta es, ¿será que marzo venga un poco mejor? Los indicadores no son muy buenos, pero tenemos la esperanza de que haya sido la cruda del 14 de febrero y que a partir de esta quincena haya un poco más de movimiento, aunque sabemos que no será gran cosa por la alta inflación que está alcanzándonos y que seguramente seguirá trastocando las finanzas de los mexicanos.
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