Por Héctor García Alvarez
Saltillo, Coahuila. 30/04/25 (Más).- Coahuila enfrenta un reto importante en materia de violencia familiar, al ubicarse como el segundo estado con mayor tasa de denuncias por este delito en el país. Durante los primeros dos meses de 2025 se registraron 2 mil 123 casos, lo que representa una tasa de 62.44 denuncias por cada 100 mil habitantes, muy por encima del promedio nacional de 29.98. Así lo indica el más reciente informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Ante esta situación, se han puesto en marcha estrategias orientadas a concientizar, prevenir y atender la violencia desde sus raíces. Una de las principales líneas de acción es el trabajo con niñas, niños y jóvenes, promoviendo desde temprana edad una masculinidad más sana, alejada de creencias o acciones violentas aprendidas en el entorno familiar.
De acuerdo con Mayra Lucila Valdés González, titular de la Secretaría de las Mujeres, el 60% de los casos de violencia familiar tienen origen en conductas machistas normalizadas, lo que refuerza la necesidad de campañas educativas con enfoque de género y prevención.
Actualmente, Coahuila cuenta con 29 centros de atención especializados, distribuidos en los municipios con mayores índices de violencia, así como un trabajo coordinado con la Fiscalía de Mujeres y la Pronnif para atender casos que involucran a menores de edad.
Además, se dispone de la línea telefónica 075, que ofrece servicios de orientación psicológica y asesoría legal de forma gratuita, confidencial y disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana en todo el estado. A través de esta misma línea también se brinda atención a hombres agresores que soliciten apoyo psicológico de emergencia, con el objetivo de fomentar nuevas formas de convivencia con sus parejas. En estos casos, se ofrece atención individual vía telefónica y se canaliza a servicios presenciales si es necesario.
De forma complementaria, la Secretaría de las Mujeres también pone a disposición de la ciudadanía sus redes sociales oficiales, en las que se puede solicitar apoyo psicológico, orientación jurídica y canalización a servicios especializados. Estos canales se han convertido en un recurso accesible para muchas mujeres que buscan ayuda sin exponerse, y permiten brindar atención de manera rápida y directa.
También se ha identificado que el 44% de las mujeres que denuncian violencia familiar cuentan únicamente con estudios de secundaria, por lo que los programas buscan ser accesibles y adaptados a diferentes contextos sociales.
Valdés González, explicó que parte del problema radica en que muchas mujeres se sienten intimidadas y temerosas de denunciar debido a la presión psicológica que ejercen sus victimarios, así como al temor al juicio social.
Muchas veces, las víctimas temen las repercusiones de su entorno, tanto familiar como comunitario, y lo que los demás puedan pensar de ellas. Este temor puede ser un obstáculo importante para que las mujeres den el paso hacia la denuncia o busquen ayuda, lo que agrava la situación y perpetúa el ciclo de violencia.
Pese al panorama actual, se espera que el fortalecimiento de la atención, la prevención comunitaria y la promoción de nuevas masculinidades contribuyan en el mediano plazo a una disminución significativa de los casos. El incremento de denuncias también refleja una mayor confianza de las víctimas en los mecanismos de apoyo y protección, lo cual es un paso importante hacia la transformación estructural que se requiere.
Aunque los números reflejan una realidad compleja, autoridades y organizaciones insisten en que cada denuncia representa una oportunidad para intervenir, proteger y transformar. El objetivo es fortalecer una cultura de respeto, equidad y cero tolerancia a la violencia, en la que más mujeres puedan sentirse seguras de alzar la voz y recibir apoyo.
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