EL POSICIONAMIENTO CRÍTICO


Por Horacio Cárdenas Zardoni

Estuvo por tierras saraperas Alejandro Moreno, mejor conocido entre sus cuates y entre quienes lo desprecian, como Alito, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional. El pretexto, porque siempre es bueno tener un pretexto, era el participar como invitado de calidad en la reunión del Consejo Político Estatal del PRI en Coahuila, pero fuera de eso, el demostrar que el Revolucionario todavía tiene fuerza y músculo, como gustan decir los analistas políticos, como para mandar un mensaje que resuene en la escena política nacional.
Coahuila es, hoy por hoy, uno de los pocos bastiones que todavía le quedan al otrora partido aplanadora en el país. El año pasado, año de pandemia, el partidazo que todavía mantenía buenos números y superiores niveles de popularidad, se dio el lujo de rendir algunas de las plazas que todavía mantenía en los gobiernos de los estados. ¿Porqué o cómo?, pues la política a la mexicana siempre ha sido así, ante el temor de ser perseguidos políticos, o peor, perseguidos económicos de un régimen particularmente vicioso en este sentido, los gobernadores de algunos estados gobernados por el PRI prefirieron no meter la mano en la elección… a favor de los candidatos de su propio partido, y sí en cambio, a favor de lo que la democracia mandara en la voluntad popular, a saber, que con todo el empuje de los programas federales puestos al servicio de MORENA, lo que era tricolor se tiñera de guinda.
Del PRI, hoy, son Coahuila y la joya de la corona, como siempre se le ha conocido por rodear la cabeza del poder público, la hoy la Ciudad de México, antes Distrito Federal, el Estado de México, pero Alfredo del Mazo la ha venido jugando de tal manera, que queda poca duda de que es más lopezobradorista que muchos de los gobernadores de MORENA, quedando solo la duda de si el año entrante, en que se renueva la gubernatura, también la cederá como los otros priístas, o si por el contrario, por alguna componenda de gran envergadura, se le deja al PRI para que no acabe de desaparecer en las sombras. Está también el caso de Hidalgo, que se juega hoy, pero el pesimismo campea entre quienes la juegan por el PRI y sus aliados.
Bueno, pues Alito se paseó por Saltillo, donde en su honor se celebró un acto multitudinario a la vieja usanza, pero el evento sirvió más bien para servir de reflector al primer priísta del estado, para que no le quepa duda a nadie, el gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, de fijar su posición respecto al tema más relevante de la grilla actual, el de la consulta de revocación de mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, que tendrá lugar ya casi, el próximo día 10 de abril. Este, que debería ser un ejercicio normal de la vida democrática del país, si se apegara al canon de originarse y organizarse por parte de la ciudadanía, se ha convertido en un asunto de estado, y no porque se quede o se vaya López Obrador, sino porque es este personaje el principal, si no es que único promotor de la consulta, a la que ha hecho aparecer como una ratificación.
Con todas sus letras Riquelme Solís llamó a los mexicanos, por supuesto a los coahuilenses y a los priístas, a rechazar la consulta, pero más que eso, a no participar con su voto en lo que llamó una farsa. Lo lógico, en la mente de quienes están usando la organización de la consulta, es que la gente participe, mientras más ciudadanos acudan a la urna para externar su preferencia porque se vaya o se quede Andrés Manuel, mayo legitimidad tendrá el ejercicio, y por extensión, el modelo democrático nacional, el que por cierto el presidente está empeñado en destruir par crear uno más de su gusto.
El posicionamiento de Riquelme, visto así, es el del agente político de mayor peso que se ha pronunciado en contra de la consulta. Muchos intelectuales, politólogos, políticos lo han hecho, pero todavía ningún gobernante de un estado, que si le hacen caso los coahuilenses, representará un golpe contundente al sueño lopezobradorista de unificar al país bajo su ala.
Importa que el llamado no lo hizo Alito a nombre del PRI, lo hizo Riquelme como priísta, si en estos días se suman más voces a despreciar una consulta amañada, el mensaje de los mexicanos al presidente retumbará en palacio nacional.


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