Ciudad de México, 10/03/26 (Más).- México busca cambiar la forma en que enfrenta el sobrepeso y la obesidad con una estrategia que pretende ir más allá del tratamiento médico y abordar el problema como un fenómeno social, cultural y económico que impacta la salud y el bienestar de millones de personas.
El Gobierno federal presentó la Estrategia de Desaceleración del Sobrepeso y la Obesidad, un plan que plantea replantear la política pública en torno a la alimentación, la actividad física y los entornos que influyen en la salud de la población.
El secretario de Salud, David Kershenobich, explicó que el fenómeno no puede entenderse únicamente desde la medicina clínica. En su visión, el problema también se relaciona con hábitos, cultura, condiciones sociales y el entorno alimentario. En ese sentido, sostuvo que la obesidad es una enfermedad y un fenómeno de contagio social, por lo que su combate requiere comprender los factores que moldean las conductas y estilos de vida.
Uno de los componentes centrales del plan es el desarrollo de una investigación de gran escala en el país. Cerca de 500 mil personas con sobrepeso u obesidad serán observadas para estudiar los factores biológicos, sociales y ambientales que influyen en esta condición. Con esta información se pretende generar conocimiento que permita diseñar políticas más precisas y eficaces.

La iniciativa también plantea aprovechar la diversidad biológica y cultural de México para impulsar alternativas alimentarias más saludables, así como fortalecer la prevención desde el primer nivel de atención médica.
El planteamiento se enmarca en un contexto global en el que la obesidad es considerada una epidemia desde finales del siglo pasado. Especialistas han advertido que el fenómeno no es únicamente el resultado de decisiones individuales, sino de sistemas alimentarios, económicos y comerciales que han favorecido el consumo de productos ultraprocesados y estilos de vida sedentarios.
Las proyecciones internacionales refuerzan la urgencia del tema. Según autoridades de salud pública, si la tendencia actual continúa, para 2050 podrían existir alrededor de cuatro mil millones de personas con sobrepeso u obesidad en el mundo.
Ante este panorama, México ha impulsado en los últimos años políticas que han sido observadas a nivel internacional, como los impuestos a las bebidas azucaradas y la regulación de la publicidad de alimentos dirigida a la infancia, medidas que buscan modificar el entorno que influye en las decisiones de consumo.
La nueva estrategia pretende articular diversas líneas de acción hacia 2030, entre ellas la regulación de entornos alimentarios, educación nutricional, promoción de la actividad física, políticas fiscales, investigación científica y coordinación entre distintos sectores.
Especialistas y representantes de organismos internacionales que participaron en la presentación coincidieron en que el combate a la obesidad también implica dejar atrás visiones que responsabilizan únicamente a las personas. En ese sentido, el especialista Simón Barquera advirtió que “Sin eliminar los conflictos de interés, cualquier estrategia será insuficiente”.
El reto, coinciden autoridades y expertos, es transformar las condiciones que han permitido el crecimiento de esta epidemia y avanzar hacia un modelo que priorice la salud pública, la calidad de vida y la equidad. En esa apuesta, frenar el avance del sobrepeso y la obesidad se perfila como una de las tareas centrales para el futuro del sistema de salud en México.
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