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El mejor año será el 24

Lic. Marco Campos Mena

El 2024 será el mejor año para el país, claro, si todo sale bien y no hay algún evento infortunado como la pandemia del Covid-19.

Es el último año del gobierno de Andrés Manuel y su legado será definido por lo que suceda en esos meses previos a mudarse de palacio nacional a una vida mundana en un domicilio normal o a su finca a la cual muchos han querido mandarlo desde hace años.

Como es de esperarse, es bien sabedor de que para pasar a la historia será necesario ser bien juzgado por los resultados que ha dado su mandato, mismos que hemos visto no han sido los mejores.

Al inicio de su sexenio se planteó 100 compromisos con los cuales esperaba sustentar su transformación, muchos de los cuales muy probablemente no se lleguen a cumplir, como la gasolina a $10… una mentira demagógica que engañó a más de uno y que con un poco de conocimiento hubieran podido saber que no dependía de un decreto libre de consecuencias… todo tiene consecuencias.

Ahora, para mejorar su imagen se harán intentos desesperados para ser recordado como un buen presidente, como si hubiera preparado el camino para que los resultados fueran visibles de camino a la salida, pero no hay que perder el enfoque, Claudia Sheinbaum es el espejo de su gestión, si pierde votos, es una mala señal para Andrés.

No sería de extrañarse que el dinero guardado, del que ahora tenemos más conocimiento tras las declaraciones de la procedencia de los recursos para apoyar a la reconstrucción de Acapulco, sea destinado a la campaña de la ex jefa de la ciudad de México, su consentida desde hace tiempo y por quien apuesta o a quien traicionaría para salvarla.

Lo cierto, es que el 2025 será un muy mal año, no es sostenible la barbaridad de endeudar al país para cumplir con el gasto corriente. Dos años con este ritmo de endeudamiento equivaldrían a comprometer más del 50% de la recaudación real del país, la deuda, sumada a la que ya se tenía, sería impagable.

Pongamos atención al comercial del Senado de la República en el que hacen mención de que el presupuesto se realizó de manera responsable para cumplir con el gasto y los programas, el mensaje entre líneas es muy interesante.

Los recursos necesarios para el 2024 ascienden a 9 billones de pesos, una cifra que en los últimos años ha ido creciendo tanto por la inflación como por el aumento del gasto en programas asistenciales, becas y apoyos, ¿estamos recaudando al mismo ritmo?

Para cumplir con ese nivel de necesidad se contrató deuda por (cifra que hasta el momento ha variado y no se nos ha dado la exacta) 1.6 a 1.9 billones de pesos.

Recuerde que Enrique Peña Nieto hizo algo similar, contratar deuda a 100 años para cubrir las necesidades del gasto corriente de su último año de mandato, pero en su caso fue por solo 100 mil millones de pesos, una cifra mucho menor pero igualmente alta para las finanzas públicas.

Como era de esperarse, se están planeando muchas sorpresas para que la satisfacción de la gente sea mayor en el último año, después de todo, neuro lingüísticamente nos quedamos con lo último que escuchamos, esa será la impresión dominante y AMLO lo ha sabido manejar bien, un inicio lleno de buenos deseos y acciones rápidas para ganar popularidad, un intermedio desastroso y un fin de sexenio en el que promete más de lo que puede cumplir con tal de ser recordado por ello.

Mucho del dinero que se fue subejerciendo durante estos 5 años se estaba guardando para el gran cierre, habrá bonanza para todos porque bajará una gran cantidad de recursos, pero tenemos que ser conscientes de que no durará, ese dinero se acabará y no habrá como sostener todo lo que se nos está ofreciendo.

Las grandes inversiones ya han sido inauguradas pese a que no estaban listas para arrancar, eso caracterizó a este gobierno, pero en el discurso, la narrativa diseñada desde palacio nacional, son logros que tienen que destacarse y presumirse a los 4 vientos.

No será de sorprenderse que se sigan haciendo anuncios de lo que viene, aunque sean ocurrencias, la imagen de la 4T tiene que pulirse para respaldar la posición del movimiento.

Entre las ocurrencias está la mega farmacia que tendrá todos los medicamentos del mundo, una idea que suena como solución a primera vista pero que no considera el proceso de logística para hacerlos llegar, ya que, en el mejor de los casos, la entrega directa puede ser altamente costosa, con lo que se volvería un gasto muy alto para un problema que bien pudiera solucionarse con planeación estratégica.

Ahora también se habla de las rutas de pasajeros en tren, algo que sin duda nos acercaría al primer mundo pero que requiere igualmente planeación estratégica e inversión.

No es lo mismo que en el pasado, las maquinas han cambiado y ahora alcanzan velocidades antes jamás pensadas y las vías actuales por las que se transita con carga no están diseñadas para soportar esas velocidades.

Los números no mienten, las vías actuales soportan velocidades de hasta 80km/h algo que para recorrer el país como un medio eficaz es demasiado poco.

Se requiere hacer un nuevo sistema de vías para poder separar el transporte de pasajeros del de carga, si no, el primero alcanzaría muy rápido al segundo y no sería funcional.

La inversión, que, dicho sea de paso, es billonaria, tiene que ser hecha por el gobierno federal para que posteriormente se puedan concesionar, o a riesgo de sonar que suenen neoliberales, otorgar concesiones a 99 años para que la inversión sea totalmente particular. En este caso el gobierno federal no obtendría beneficio alguno y habría empresarios sumamente beneficiados… la 4T parece más de derecha que de izquierda.

Sin duda seguirán haciéndose más anuncios como este, después de todo, AMLO quiere pasar a la historia como un presidente de resultados, pero, a diferencia del pasado, la historia se escribe todos los días por quienes la vivimos y no por los vencedores, así que, requerirá de muchos miles de millones para manipular la mente de millones de mexicanos  y aún así no hay garantía de que lo logre, pero para los ciudadanos será el mejor año por todo el dinero que estará bajando, sin embargo, el 25 puede que sea todo lo contrario.

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