Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
El lenguaje constituye una de las características principales que separa al género humano de los animales. Es una capacidad innata que todos los individuos tenemos, y éste comienza a desarrollarse a partir de la gestación y se establece definitivamente en la relación que mantiene el individuo con el mundo social en el que se desarrolla. Obviamente, éste va cambiando con el tiempo.
Alguna vez escribí algo respecto al lenguaje que se usa en la actualidad y que muchos adultos no entendemos, pero primero veamos cómo ha ido cambiando, porque también en nuestra época teníamos un lenguaje “chido” para expresarnos. Y bueno pues esta vez me di a la tarea de buscar algunas frases que se utilizan en nuestro idioma pero que no muchos conocen el significado y menos esperemos que algún extranjero que las escuche pueda entenderlas, van algunos ejemplos.
Ya chole: Ya basta, qué fastidio, Chale: Interjección de sorpresa, decepción o desacuerdo, Charola: Placa de policía o identificación, Chota: Policía, Tranza: Engaño, estafa o fraude, Chambear: trabajar, Bacha: Colilla de cigarro, Caite cadáver: Expresión para exigir dinero o un pago, Fusca: Pistola, Choya: Cabeza. Lima era camisa, cuero era la cartera, cacles: zapatos, titipuchal: cosas, Pichar: era pagar o invitarte algo, Achichincle: Acompañante o ayudante, Pelmazo: Tonto o lento, Chilpayate: Niño pequeño, Alipús o pisto: Bebida alcohólica, Soponcio o Telele: Desmayo o malestar repentino. O sea, el lenguaje va de acuerdo a la época y ni cómo rasgarnos las vestiduras por el actual.
Luego tenemos estas frases “matonas” de antaño como: Donde aprieta no chorrea: los mexicanos le damos uso a esta palabra cuando, por ejemplo, alguien te pide alguna cosa y no te puedes negar, mi pecho no es bodega: ésta la usamos cuando vas a contar algún tipo de “chisme” o situación, aunque tú sólo lo haces para actualizarle los datos a tu interlocutor, la chalupa y buenas: esta es un clásico, se puede usar siempre que alguien cree que ya la hizo contigo, que ya te convenció o que ya te ganó en algo, pero tú sales con esa frase matona y le reviras. Ya estufas: quiere decir que todo está bien, ya está todo arreglado, ya quedó. Matarle el gallo: cuando tu argumento es mejor que el de tu interlocutor y tus sabías palabras le ganan a las del otro de calle. Sin Yolanda Maricarmen: sin lamentos, sin llantos sin, alharacas, no seas collón. Apriétele que son quintitos: agarrar algo con fuerza porque si no se te escurre entre las manos como arena fina, los quintitos eran unas monedas pequeñas. Póngase trucha: hay que estar siempre listo, aguzados los sentidos porque si no, en un parpadeo todo puede salir mal. Cuando pides riñonada, pero te dan machito: es la misma de que te dan gato por liebre, a algunos futbolistas les ha pasado en sus fiestas también alguno que otro en un antro después de tres cheves. Mamar y dar topes: esta hace la implicación de que todavía que estás brindado tu ayuda a alguien y todavía te echa carrilla o te pide más de lo que estás haciendo por él. Pegarle a vivo: cuando te haces el loco para no pagar, o trabajar, o como dice la banda, hacerte guey para no pichar las chelas. Tocho, ticho y tacho: esta está fácil, cuando llegas a pedir tus tacos y el taquero te pregunta ¿Y cómo va a querer sus tacos güerito? Ahí mero es donde aplicas esta. Acá las tortas: es algo así como yo soy el fregón, el chido, el valedor, o sea el que las puede. Zacatito pa´l conejo: como cuando alguien te reta a darte de puñetazos y tu prefieres cambiar los ánimos y decirles que tú eres más bien del tipo budista y que en ti no se va a dar de ninguna manera la violencia. El otro, obviamente te endilgará esta frase. Patas pa´qué las quiero: y bueno esta sería la respuesta de alguien que rehúye la violencia, cuando ve disminuida su capacidad física o numeraría en alguna bronca o problema que se le presente. Echo la mocha o ábrase que llevo bala: se utiliza cuando alguien lleva mucha prisa por pasar o trasladarse de un lugar a otro. Da el gatazo: dícese de algo que, tal vez no sea muy acá para otros, pero a ti te agrada, por ejemplo, no es de marca, pero … Sepa la bola: no sé nada, a mí ni me pregunten, así estaba, es más yo acabo de llegar. Rifarse un tiro: cuando te sale un valiente y te reta a golpes, tus cuates sabes que eres bien picudo y que saldrás avante, ya que tu si te sabes rifar un tiro.
Pero ahora los chavitos de la generación de cristal, o zeta o alfa, o como les digan tienen una nueva jerga de palabras que a los adultos nos parecen muy “mamonas” pero así a ellos les han de parecer las nuestras. Van las susodichas palabrejas: «cringe»: algo que da vergüenza ajena, de chill: Estar tranquilo, relajado, «crush»: el o la o le que te gusta, «bro»: amigo, «random»: alguien equis, “shippear»: emparejar con alguien que te agrada, «ghostear»: es ignorar totalmente a alguien con quien saliste pero no te gustó ya y así.
Los adolescentes gringos también se inventaron sus acrónimos, aunque lo hicieron con letras y números, poco se han visto en nuestro país, pero no está demás conocerlos, van: CD9. No puedo hablar, aquí están mis papás. 99.- Ya se fueron. KOTL. Te quiero dar un beso en la boca. GNOC, Desnúdate frente a la cámara. LIMRL, ¿Cómo vez si nos conocemos en forma real? CU46, ¿Qué te parece si nos vemos para tener relaciones sexuales? IWSN, quiero tener sexo ya. TDTM, Háblame sucio.
El lenguaje es la capacidad que tiene el ser humano para expresarse y comunicarse, a través de diversos sistemas de signos: orales, escritos o gestuales. Se requiere de este sistema de signos para llegar al objetivo del entendimiento común. Diversos factores entran en juego cuando se realiza la comunicación por medio del lenguaje, se ponen en marcha funciones como la inteligencia y la memoria lingüística y para no perderlo, éste se va adecuando.
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